Mural realizado en @beerhousevt, en conjunto, como casi siempre con @juliana_lei.

Nicolás Stancich, artista plástico

Me llamo Nicolás Stancich, tengo 31 años, trabajo autogestivamente y estoy terminando la carrera de Bellas Artes.
Pasé los primeros años de mi vida en el campo, cerca de María Teresa, al sur de Santa Fe. Cuando tenía 4 años nos mudamos con mi familia al pueblo, donde me seguí criando en libertad. Pocos años después me empezó a molestar vivir vigilado y juzgado por la moral berreta que hay en los pequeños pueblos, aquella que existe hoy en día pero una leve menor medida, ahora la gente tiene la mente un poco más abierta, aunque no se sabe
cuándo se empieza a vivir el proceso contrario. Yo pensaba que en la ciudad esto no pasaba, pero ahora de grande veo que se repiten patrones muy parecidos, en el barrio, en el edificio, en el círculo social, en el trabajo, etc. Antes pensaba que era un fenómeno sólo de las pequeñas poblaciones. De todas formas, amo la tierra en que nací, porque amo a su gente, y por su puesto a su paisaje; la inmensa llanura con sus cielos inmensos y azules.

Aunque no tengo antecedentes de artistas en mi familia, a mis hermanos y a mí siempre nos incentivaron a dibujar, pintar, o tocar algún instrumento, siempre de forma autodidacta. Me impactaba ver “Caloi en su tinta”, sus animaciones y sus músicas me resultaron mágicas, no es casualidad. Recién a los 18 años fui a clases de dibujo, y por suerte con un grande como Carlos Barocelli. La inquietud, y ver al arte como una posibilidad de forma de vida me lo inculcó mi vieja, ella decidió correrse de la vida casi netamente agrícola del pueblo en que vivíamos, para rodearse de gente interesada en la literatura, la música y la pintura. Así fue que ella en su actitud de jugársela por ser feliz, nos vinimos a Rosario cuando yo tenía 15 años.

No tuve siempre en claro que quería dedicarme a las artes plásticas, es que no tuve a nadie en la familia que se dedique a algo parecido, o un guía que me haya encaminado en esto, entonces mis miedos siempre fueron grandes; ¿Seré realmente alguien apto para dedicarme al arte? ¿Me voy a cagar de hambre? Pasé por talleres y cursos, como el de la Escuela para animadores de Rosario, también arranqué arquitectura por ese miedo a no
tener una profesión más o menos “seria”, lo típico en pibe de clase media. Alrededor de los 20 años pinté mi primer mural, y esta beta sería mi primer salida laboral ligada a las artes plásticas, la cual continúo haciendo, esta actividad me hizo conocer mucho a mi provincia. Recién a los 26 estuve seguro de querer hacer esto seriamente y así fue que me metí en la Universidad. Para subsistir hice de todo; laburar en un bar, pintar pasacalles,
zapatillas, banderas para egresados de la secundaria, laburar en la CTEP en producción de estampas, en una librería escolar, en fin, lo normal en un estudiante y militante. Ahora me dedico a la pintura mural, eventualmente el diseño, la ilustración, la pintura de caballete y dar talleres.

Agradezco a todos los que me ayudaron a vivir de esto, a mi familia que me dio los recursos económicos y la educación necesaria siempre a fuerza de trabajo, a la educación pública y a la pertenencia a una estrato social, porque es fundamental tener conciencia de clase para no caer en el pensamiento meritócrata, y para tratar de cambiar alguna pequeñísima parte de una sociedad tan desigual como la nuestra.

 

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