«Fragmentos de obras posibles» por Patricia Frey

Me llamo Patricia Frey, nací en Rosario, provincia de Santa Fe, en el año 1955. Soy licenciada en Filosofía (UNR) y Magister en Estudios Culturales (UNR). Mis estudios teóricos y prácticos en el campo de la estética y de la plástica, no académicos pero sí de larga trayectoria y profunda dedicación, los inicié estudiando dibujo y pintura en el taller de Osvaldo Traficante. A principios de los años noventa, comenzó para mí una larga y decisiva experiencia de estudio al asistir al taller del maestro Rodolfo Perassi que me condujo a una profunda reflexión sobre el lenguaje plástico y a un minucioso estudio de la teoría del color. Intentando siempre sumar herramientas teóricas y prácticas que enriquezcan mi hacer he asistido a cursos de Historia del Arte, he tomado clases de perspectiva con el artista Eduardo Contissa y de figura humana con la artista Marcia Schwartz y periódicamente realizo clínicas de arte con la artista Xil Buffone. Mis trabajos los he presentado en exposiciones individuales y colectivas en diferentes centros culturales de la ciudad de Rosario, y también he participado en salones nacionales en Santa Fe, San Lorenzo y Córdoba.

En esta oportunidad quiero mostrar las fotos de las obras que formaron parte de mi última exposición titulada Fragmentos de obras posibles realizada en el espacio Rivoire / marquería + espacio de arte / Galería Pasaje Pan / Rosario, el día 20 de octubre del presente año. Dichas obras forman parte de trabajos que bajo el título más amplio Construcciones transparentes dieron lugar a diferentes series: Perchas (Espacio Cultural Universitario, 2014), Plegados (Alianza Francesa de Rosario, 2016), En obra (Rivoire / marquería + espacio de arte, 2017). El denominador común de todas estas obras es la construcción de manera cromática de los elementos básicos del lenguaje plástico: punto-línea-plano “…elementos utilizados en la etapa más primaria de toda obra pictórica, sin los cuales ésta no se podría ni siquiera iniciar…” (Kandisky: en Punto y línea sobre el plano. Contribución al análisis de los elementos pictóricos). La particularidad de estas obras está  dada en  que los planos son construidos utilizando la técnica de la transparencia.

Texto de sala para la muestra Fragmentos de obras posibles escrito por la crítica de arte y poeta rosarina Beatriz Vignoli

 No hay cómo saber qué sería eso ahí sin nosotros

Objetivamente opacas y subjetivamente traslúcidas, estas pinturas de Patricia Frey demuestran con exquisita sencillez que el ver no depende sólo de los datos sensibles ópticos que entrega la vista; ver es un conocer basado en predicciones y en leyes de la percepción. En función de su economía, el cerebro presupone que si algo se repite en forma regular seguirá haciéndolo, y que una circunferencia interrumpida no puede sino continuarse y cerrarse sobre sí. Es preciso que exista un observador interno del observador, por así decirlo; una conciencia, capaz de reflexionar y teóricamente de discernir qué, en el campo de la visión, es fenómeno estricto y qué resulta de un sesgo subjetivo. Pero el cuadro que vemos es el que construimos. La separación entre la pieza material y su imagen percibida rehúye toda representación. Nadie ve nada tal como es, parece decirnos Patricia Frey. El cerebro reorganiza el mundo. No hay tal cosa como un “en sí” accesible, cognoscible; no hay modo de calcular qué sería eso ahí sin nosotros.

Quien observa, entonces, produce en gran medida lo observado. Crear, componer, pintar, narrar o construir constituyen, según la feliz expresión que usa Elena Oliveras, formas de “hacer mundos”. Consecuentemente con su propia pintura, en su tesis sobre “La Mural” de Juan Grela y Rodolfo Perassi, Patricia Frey sigue a Oliveras en su destronamiento del grado cero de la metáfora, de su término concreto entendido como esa cosa que su término figurado simplemente imitaría, y le otorga a la metáfora un valor de productora de conocimiento, válido en los términos en que la pintura de Frey define desde su retórica visual la experiencia del conocimiento. Obra fractal, abierta e inestable capaz de contener en cada uno de sus fragmentos un pequeño todo, “La Mural” se parece a estas pinturas de Patricia en su función de metáfora epistémica.

Si la época de la que nos hablaba “La Mural” era un extenso período atravesado por el despedazamiento de lo social bajo la dictadura y por su reconstrucción atomizada en democracia, Frey se para en un presente cuyas opciones políticas expresan una tensión profunda entre modos diversos de estar en el mundo. Presentar cada cuadro como parte de una totalidad incalculable pero posible, imaginable fuera del cuadro, es quizás una forma metafórica de decir que no hay individuo sin comunidad. Sus tramas traslúcidas de lunares (lunar: metáfora, proveniente de “luna”), o mejor dicho sus círculos iterativos en función de puntos pueden leerse como personas en una multitud. Que no es la masa: hay intervalos, espacios, capas de pertenencia, estratos, paradojas, contradicciones, opuestos, complementarios, agujeros, vacíos, ausencias… y ninguna verdad absoluta.

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