Agroecología de ley

Eduardo Silveyra, entrevistó a Carolina Vera, jefa de gabinete del ministerio de Ciencia y Tecnología (MINCyT) por su participación en la elaboración del proyecto de ley para la Agroecología.

¿Se acaba de presentar en la universidad del Litoral, el  proyecto de Ley de Agroecología, la cual tiene un alto grado de transversalidad, ya que no solo participaron las organizaciones campesinas y la SAFCI, sino también el MINCyT- nos podrías hablar del aporte dado desde ese lugar?

Nosotros fuimos convocados desde el día uno, por Miguel Gómez, Secretario de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, a participar en la mesa de trabajo con distintas instituciones y organismos, para elaborar este proyecto de ley. Desde el Ministerio de Ciencia y Tecnología lo acompañamos, identificando a un grupo de investigadores de universidades nacionales del país y del CONICET, con el perfil, con experiencia y con el conocimiento, del impacto de los sistemas actuales del medio ambiente. Expertos y expertas en distintos fundamentos, que dieron lugar a esta ley, desde el enfoque, la definición y las prácticas.

¿Cuánto incide el cambio climático, en el desarrollo sustentable de las economías regionales y en el desplazamiento de población rural hacía las ciudades?

En relación al impacto de cambio climático, siendo que soy investigadora en este tema, te voy a contestar con alguna de las conclusiones, que este grupo de investigadores elaboró, aunque yo estuve participando más como funcionaria, sí concuerdo con lo que te voy a mencionar: Hay evidencias científicas de que el cambio climático, está afectando la Seguridad y Soberanía Alimentaria. ¿Cómo? A través del aumento de las temperaturas, cambiando los patrones de lluvias, el aumento de la frecuencia de elementos extremos, que tienen impacto negativo sobre el sistema alimentario. Y a su vez, son las poblaciones más vulnerables las que están sufriendo el mayor impacto. Por otra parte, el sector agrícola ganadero del mundo y en particular de nuestro país, tiene una responsabilidad que habla de alrededor del 23% a escala global y creo que se está elevando hasta el 37% ó 39% en Argentina, las emisiones de gases con efecto invernadero, que producen el cambio climático. En el caso de Argentina, esto está definido por el inventario nacional, que hace el Ministerio de Medio Ambiente del efecto invernadero, el mismo está disponible en Internet. Entonces, hay una urgencia en transformar la forma de producción agrícola, no solo para frenar el cambio climático, sino también para hacer la producción más resiliente a estos impactos. La agroecología, se ha propuesto un conjunto de prácticas, claves para alcanzar esa resiliencia climática. Entonces, resulta importante sentar bases institucionales sólidas, para que esta producción se pueda realizar, de una manera más importante en nuestro país. De ahí viene nuestra participación en este proyecto de ley.

La ley es también integradora, ya que apunta al arraigo de mujeres, jóvenes y disidencias binarias. ¿Cuál es tu participación y mirada sobe este punto?

Sí, el proyecto de ley tiene un fuerte fundamento en garantizar la igualdad e inclusión de todas y todos los actores sociales, de las minorías y de los pueblos indígenas, que están involucrados en la producción agrícola y en particular, garantizar la igualdad de género en las oportunidades. Esto es una política de estado actual de la Argentina, que se está llevando adelante con mucha fuerza, desde el Ministerio de la Mujer y Diversidad. Nosotros desde MINCyT lo estamos acompañando y hemos creado el Programa para la Igualdad de Género, pero a los hechos específicos de este proyecto de ley, cabe mencionar que las mujeres desempeñan un papel clave en la Seguridad Alimentaria y en el manejo sustentable de la tierra. Esto lo dice la literatura científica, lo dicen las investigaciones, no solo es una percepción. Las mujeres no solo son una fuerza de trabajo de los sistemas agrarios culturales, con base agroecológica, sino también, son las que promueven los cambios, son las defensoras de la diversidad biocultural, las principales cuidadoras de la calidad y diversidad de las semillas. Son las diseminadoras de los conocimientos de las prácticas para conservar e intercambiar cultivos y culturas. Entonces, resultan ser un eje fundamental. Con respecto a las diversidades, lamentablemente, como en otras áreas de producción o de nuestra sociedad, hay mucho menos conocimiento, pero que este proyecto de ley considere la igualdad de género como una perspectiva transversal, es sumamente importante y urgente de alcanzar.

Parte de tu vida está ligada a la ruralidad, ya que naciste en San Nicolás y soles contar como tu mamá pronosticaba el tiempo mirando el cielo y escuchando sonidos como los del tren y que esto fue determinante para que estudiaras meteorología. O sea que por un lado podemos hablar de saberes ancestrales -un tópico presente en la ley-  y por el otro de la ciencia. Contanos, como se fueron conjugando ese saber y esa determinación.

Gracias por traer esto, que es parte de mi historia personal. Yo vengo de una familia que se desarrollo en San Nicolás, donde unas parte siempre estuvo muy cercana a la producción, de pequeños productores de frutos, de flores y ahora, actualmente siguen trabajando la tierra con sus manos, también tengo una prima que trabaja en el INTA. La meteorología, el clima, la producción hortícola, forman parte de mi historia. En ese sentido, hago carne este eje que tiene este proyecto de ley y también la agroecología en general, que es la combinación de saberes, el conocimiento que surge de la práctica ancestral del trabajo de la tierra. Pero acá lo ligo con el cambio climático, porque lamentablemente hace que hoy, en un mundo de más de un grado, el ambiente donde se tiene que desarrollar la agroecología no es el mismo que hace 50 años atrás, que 100 años atrás. Hay especies extinguidas y una pérdida de biodiversidad enorme. Hay una gran degradación de los suelos, no solo porque han sido usados extensivamente, sino en la calidad por el uso de agroquímicos y también la calidad del agua. Entonces, estos saberes ancestrales que tenían que ser aplicados en el medio que conocía nuestra comunidad, hoy tienen que ser aplicados en un ambiente natural que ha sido alterado y es por eso, que este dialogo entre la comunidad científica y esa multiplicidad de actores tiene un papel importante. Porque es la comunidad científica, la que puede aportar para tratar de entender, cómo es posible hacer una huerta agroecológica en este tipo de ambiente tan degradado y en el contexto del cambio climático. Es por eso que, personalmente -al ser una investigadora de este cambio- es una oportunidad muy relevante estar aportando, para que la agroecología sea una realidad en la Argentina.

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