“El Criadero” de Sebastián Abrevaya

Un pequeño pueblo en el desierto como metáfora de la violencia

La historia comenzará en el desierto, con la soledad, el calor y el pavimento como marco.

Álvaro y Alicia se encuentran viajando hacia el sur país en la Chevy que él adora. Van a descansar y a terminar de darle forma a una película que él viene pergeñando hace tiempo. Pero un desperfecto en  el auto los pondrá repentinamente frente a una de las caras (¿desconocida? ¿inesperada?) del país donde viven.

El desierto tiene sus leyes y una de ellas es que cuando a uno le sucede un inconveniente importante, como es el de un motor fundido, se debe pedir – -inclusive rogar- por la ayuda que pueda sacarnos del pantano.

De esta manera llegan y conocen Álvaro y Alicia “Los Huemules”, un pueblo pequeño, aunque con cierto desarrollo urbano, enclavado en medio del desierto, que rápidamente les irá mostrando un rostro inverosímil, perverso, terrible:  hombres que organizan cacerías de débiles mentales, a los que sacan del hospicio del pueblo liberándolos en las afueras, donde comienza el desierto, para perseguirlos con perros y rifles hasta darles muerte. Un pueblo regido por una familia que hace y deshace como se le antoja dentro de cada una de las instituciones del lugar –iglesia, policía, medios de comunicación, etc-.

Ganador con esta novela del premio “José Boris Spivacow” (1), Gustavo Abrevaya nos instala en un universo obscuro, tenebroso, desgarrador, como si nos instaláramos de golpe en las calle de cualquier ciudad argentina a mediados de 1976: un poder de hierro reina sobre la comunidad y decide quién vive  y cómo lo hace.

En ese mundo, parecido a un precipicio próximo, nunca estarás del todo  seguro quién será tu amigo, quién te entregará a las fauces del poder constituido.

Alicia de golpe ha desaparecido. Álvaro se despierta en la pieza del hotel que han contratado mientras esperan que su auto pueda seguir camino pero ella ya no está a su lado. Ahora deberá arriesgar todo lo que le queda (su vida, su historia, su humanidad) para encontrar a su compañera. En ese recorrido verá las caras más crueles de “Los Huemules” y también, inesperadamente, el amor lo mirará a los ojos.

¿Será exagerada la perversión que portan los personajes que va construyendo Abrevaya o, por el contrario, son los humores, los proyectos, los deseos que habitan –y esperan- en  importantes sectores de nuestra sociedad?

(1) José Boris Spivacow (Buenos Aires 1915-1994) fue un editor argentino, ocupó el cargo de regente de EUDEBA (editorial de la UBA) al fundarse esta en 1958. Posteriormente y ante la intervención de las universidades del gobierno de facto de Juan Carlos Onganía dejó su actividad al frente de EUDEBA y  fundó junto a otros colaboradores el Centro Editor de América Latina (CEAL), editorial que publicó más de cinco mil títulos en sus tres décadas de vida.

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