San Martín y los conflictos internos del Río de La Plata

San Martín y los conflictos internos del Río de La Plata

En Homenaje al Gral. José Francisco de San Martín, Padre de la Patria a 242 años de su nacimiento y a 170 años de su muerte un 17 de agosto 1850.

Ante los dos proyectos políticos y constitucionales enfrentados durante la primera década de la Revolución de Mayo: el Revolucionario y monárquico (dominado por la burguesía criolla portuaria: comerciantes, exportadores e importadores y hacendados), representados por Rivadavia, Alvear, Pueyrredón y el del Litoral y Banda Oriental del Uruguay: republicano y federalista, representado por Gervasio de Artigas, Estanialao López y Francisco (Pancho) Ramírez respectivamente; enfrentados en una guerra civil, producto de la hegemonía porteña debido su centralismo y al intento de instalar, política y jurídicamente un sistema Unitario, cuyo propósito buscaba el dominio del puerto único (Buenos Aires) y su renta, fuertemente ligado a los intereses oligárquicos de los grupos mencionados que por otra parte, dominaban políticamente el órgano encargado de regular la actividad económica y comercial del Rio de La Plata como era  El Consulado (producto de la reforma Borbónica).

En realidad Buenos Aires, se iba poco a poco convirtiendo en la provincia explotadora del resto de las actuales provincias argentinas. Esta guerra civil que prácticamente se extenderá, más allá de San Martin, se definirá en la Batalla de Caseros (1852), dando lugar al periodo histórico llamado Periodo oligárquico (1852-1930) instalando el Modelo Agro-Exportador. Lo cierto es que en el periodo 1810 /1820, se dan los enfrentamientos de estos dos proyectos políticos, origen de la verdadera grieta argentina y no esta falsa grieta que hoy se presenta como alternativa.

El Gral. José Francisco de San Martín con su prestigio como vencedor de los españoles en San Lorenzo, Chacabuco y Maipú, aunque impedido de hacerlo como quería, con su desobediencia histórica de reprimir con el Ejercito de Los Andes, al pueblo federal, acaudillado fundamentalmente por José Gervasio De Artigas (apoyado por casi la totalidad de las provincias existentes de ese periodo histórico, Litoral, zona de Cuyo, Santiago, Tucumán, Salta y Córdoba (por un corto periodo), precipitó inexorablemente la frustración de una monarquía que tenía el respaldo de la restaurada corona francesa y que el Congreso de la Nación había ratificado a fines 1819 para Las Provincias Unidas del Río de La Plata y como consecuencia la derrota política y militar del gobierno nacional, (Batalla de Cepeda mediante) hacia principios de 1820.

Podríamos decir que el año 1819, es el adecuado, para la compresión del proceso revolucionario Rioplatense. A nueve años de transcurrido y desde el inicio, el enfrentamiento de dos proyectos políticos-sociales antagónicos llega a su máxima expresión. Por una parte Buenos Aires con su intelectualidad centralista, aunque también participaban provincianos, continúa como en los mejores tiempos del Virreinato, dirigiendo el territorio del estado de modo excluyendo los intereses y sentimientos de los pueblos del interior (actual territorio Argentino). El resto estaba disgregado, incluso por voluntad propia como Paraguay. En cambio Artigas, vislumbrando que Buenos Aires presentaba proyectos a los efectos de asegurar sus intereses y la hegemonía política, se oponía sistemáticamente a todos estos, justamente por ser contrarios a las inquietudes del interior; consensuado en el congreso de Tres Cruces, en abril de 1813 denominado “CAUSA FEDERAL”, para la constituyente de 1813 (1). Vamos a convenir que los sucesivos gobiernos de Buenos Aires, desde la Primera Junta, Junta Grande, primer y segundo Triunvirato (llamado supremo Poder Ejecutivo), y las verdaderas dictaduras (llamados Directores Supremos),  a cargo del estado desde Posadas, Alvear y Rondeau 1814/1820, nunca admitieron la potencialidad del federalismo, como sistema posible para el Río de la Plata y siempre aplicaron políticas hostiles y discriminatorias para con el interior y en particular contra el Litoral. (2).

Es preciso tener en cuenta los dos proyectos antagónicos durante la primera década de autonomía de España, enfrentados (incluso hasta hoy, producto de esto, aún no tenemos definido un modelo de país), de este modo se comprende cabalmente la dimensión del antagonismo existente entre los mismos. Las guerras civiles en pleno apogeo en 1819 venían desde 1814. Podemos decir que el gobierno existente entre 1815/1816 en Buenos Aires controlaba menos territorio que el que obedecía al liderazgo de José Gervasio de Artigas. Esta dicotomía interfería notoriamente en el proyecto de guerra de la independencia sudamericana que tenía El Gral. Jose Francisco De San Martín.

En marzo de 1812, arriba al puerto de Buenos Aires, el Tte. Coronel José Francisco de San Martín (3), aceptado sus servicios por el Gobierno Central, se le encomienda la tarea de la creación y organización del Regimiento de Granaderos a Caballo con el objetivo de resguardar de los ataques realistas a lo largo las costas del rió Paraná. Al momento de su llegada a Buenos Aires, el tiempo político se encontraba convulsionado por la caída de las juntas, las derrotas en el Paraguay, (Hauqui), el bloqueo y bombardeo a Buenos Aires y la crisis con la Banda Oriental y los portugueses, el primer triunvirato era cuestionado, y el hombre fuerte de ese gobierno era  Bernardino Rivadavia, rico comerciante y representante de la oligarquía y burguesía portuaria porteña. Este gobierno tenía una fuerte oposición (morenista) representada por Bernardo de Monteagudo desde La Gazeta (uno de los más integrales cuadros político de la Revolución que acompañara a San Martin en todas las intervenciones políticas). Así comienzan los enfrentamientos entre La Sociedad Patriótica y El Primer Triunvirato, fundamentalmente los hechos con Belgrano, en el Norte, y el levantamiento del sitio de Montevideo, significaban un retroceso para la revolución, a esto se le agrega  la designación de Pueyrredón como triunviro en reemplazo de J .J. Paso, la ruptura de Rivadavia con Alvear, que lideraba la Logia Lautaro, a la  cual pertenecía San Martin y además las noticias del triunfo en Tucumán de Belgrano, aún más encendían el fuego contra el Triunvirato. Digamos que fue Monteagudo el alma de este movimiento; al amanecer del 8 de Octubre de 1812 las unidades al mando de San Martín y Alvear con el apoyo popular se instalaban en la Plaza de La Victoria (hoy plaza de Mayo), solicitando el cese del gobierno y reinstalado el nuevo gobierno formado por Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Álvarez Jonte, así nacía el Segundo Triunvirato en que el Libertador tomó parte como obediente miembro de la logia política que integraba, desde ese momento tendría un férreo enemigo: Bernardino Rivadavia.

Vencidos los españoles y ocupado Chile (Chacabuco 12/2/1817 y Maipú 5/4/18), San Martin tiene como objetivo tomar Lima (Perú). El 11 de mayo 1818 baja a Buenos Aires para lograr el apoyo de La Logia para continuar su plan estratégico de ocupar Perú, esa reunión tuvo lugar en San Isidro, en la quinta de Martín de Pueyrredón y es aquí donde comienzan las contradicciones con sus cofrades: la postura de Gregorio Tagle (ministro de gobierno de Pueyrredón) sostenía que el Ejercito de Los Andes debía regresar al país a los efectos de aniquilar al Movimiento Federal liderado por Artigas y sus partidarios del Litoral y centro. Pueyrredón en principio apoyaba a San Martin pero discrepó en cuanto a la conquista de Lima, diciendo que era más conveniente ocupar el sur del Perú. Sin embargo, obtuvo el apoyo de los hermanos de la Logia a pesar de la negativa de Tagle y las vacilaciones de Pueyrredón y le otorgaron un crédito de 500.000 pesos. Claro está que el congreso lo aprobó sin discusión; en ese mismo mes, San Martín se encontró  con la primera divergencia grave con el Gobierno, cuando recibió la nota del director Supremo (Pueyrredón) donde se le informaba la cancelación del crédito, aduciendo la imposibilidad de reunir ese dinero por lo que resolvió renunciar al Ejército de los Andes. Esto obligó a Pueyrredón recomponer las relaciones con San Martín, anoticiándole que el dinero se haría efectivo de una manera u otra. Digamos, que la suerte de San Martín ya estaba echada, volvió para atrás su decisión, pero las relaciones con la logia y el gobierno ya no sería la misma, ya que el general si bien apoyaba una Monarquía atemperada, no estaba de acuerdo con que el rey fuera un príncipe Borbón, ni un noble francés como Felipe de Orleans y se manifestó en absoluto desacuerdo cuando le manifestaron la reiteración de suspender la expedición al Perú que le habían hecho llegar por nota a su residencia en Mendoza en octubre 1818, ya que el director Supremo (Pueyrredón) estaba convencido de que la misión a Francia de Valentín Gómez, sellaría el acuerdo con apoyo económico y militar francés de la coronación del candidato de esa nacionalidad al Río de La Plata.

La dificultad que Pueyrredón veía para este proyecto era el foco anárquico que le atribuía al grupo encabezado porbArtigas en la Banda Oriental, por eso ordenó la represión del mismo al mando del Gral. Balcarce que terminó en fracaso. En realidad lo que logró Pueyrredón fue impulsar una nueva guerra civil en el Plata, todo ello sumado al retiro de apoyo a San Martín para el ataque a Lima que era nido realista peligroso, estaba poniendo en juego todo el proceso de la revolución rioplatense. Además, no dudó en autorizar a Lecor (jefe del  ejército portugués) invadir Entre Ríos y a bloquear el Río Uruguay para combatir a los pueblos incondicionales al Gral. Artigas que enfrentaron a los invasores obligando a éstas y a las tropas de Buenos Aires retirarse hacia Santa Fe y Entre Ríos, de este modo quedan fortalecidos política y militarmente Estanislao López y Pancho Ramírez, ambos caudillos Federales Montoneros. Mientras ordena a Belgrano a bajar con el Ejército del Norte, dejando las provincias norteñas a merced del enemigo, para reprimir las fuerzas de López y Ramírez (6 de enero 1819) y unirse en San Nicolás con Viamonte y sus tropas derrotadas de Entre Ríos y La Banda Oriental  en el intento fallido de tomar Santa Fe. El objetivo era destruir física y políticamente a Artigas. Al comenzar 1819, el desgaste político del director Supremo Martín de Pueyrredón era enorme y muchos pensaban que el proyecto unitario naufragaba con él.

La toma de posición de San Martín

San Martín deja Chile, al mando de O’Higgins, desilusionado por la falta de apoyo de Buenos Aires, alarmado por el desguarnecimiento del Norte; viaja a Mendoza no para reprimir a los federales de Artigas, sino para interponer sus buenos oficios en la guerra civil y mediar entre los bandos antagónicos. Una vez en Mendoza, se pone en contacto epistolar, con el Gral. montonero, Estanilao López, el 26 de Febrero de 1819, que era gobernador de la provincia invencible (Santa Fe) donde le comunica que regresa con el fin de pacificar y solicitar que se termine con la guerra civil fraticida, donde se lucha con la misma idea de la libertad Americana. Le dice a López que su mayor sueño es la emancipación total de España. Esta postura de San Martín, nos habilita a pensar que tenía dudas, a casi tres años de “La Declaración Formal de Independencia“, sobre su efectividad, además le expresa sus dudas de aplicar un sistema federal de gobierno, pero respetaba las ideas políticas, sostiene que sus mejores sentimientos eran liberar a la patria de los enemigos peninsulares, asegurando la paz y La unión de todos los americanos. Para San Martín la contradicción principal era LIBERACION O DEPENDENCIA. Le ofrecía un encuentro personal a López con todas las garantías, en lugar y fecha que el santafesino le indicara para dialogar sobre distintos temas y la pacificación del país, era evidente que San Martín se colocaba por encima de los proyectos en pugna y no se apartaba del objetivo principal, la empatía que tenía con respecto a los jefes montoneros, a pesar de que sus amigos le rogaban “que no se metiera por Jesucristo en Santa Fe”. Además le envía al Jefe del Ejército del Norte, Gral. Belgrano, ya en Córdoba por orden del director Supremo Pueyrredon, junto con otra que le requería una entrevista para combinar con su acuerdo los métodos más útiles para el bien de la causa americana. Le solicita que le haga llegar la adjunta, al gobernador de santafesino. En realidad, Belgrano no cumplió con la rogativa de San Martín, por lo tanto este primer intento mediador se frustró. La carta nunca le llegó a López. Esta actitud de Belgrano, confirma, que se identificaba con el gobierno que veía a los federales como “bárbaros y anarquistas salvajes”. La responsabilidad moral de Belgrano en el evento es grave, se trataba de una iniciativa positiva y patriótica por parte del Libertador, que además estaba respaldada por el gobierno chileno que también se había comunicado con Buenos Aires ofreciendo una comisión mediadora integrada por Cruz y Cavareda para intentar un acuerdo con Artigas, jefe de ”La Causa Federal”. Tanto Belgrano como los porteños y el gobierno estaban convencidos de que por la fuerza militares convencionales y experimentadas iban a combatir a los Montoneros, probablemente era esa la tesis de los dirigentes porteños, que Belgrano por omisión o convicción compró.

En cambio el Gral. San Martín, consideraba que la guerra civil era nefasta y fratricida, lógicamente peligrosa, ponía en riesgo el objetivo principal: la integridad y la unidad nacional para la derrota definitiva del enemigo principal y posterior Liberación Americana.

Según Carlos Guido y Spano (Papeles del Brigadier Gral. Thomas Guido. Bs. As. 1882): San Martín compartía muchas ideas con el grupo gobernante e incluso consideraba a Belgrano un amigo, pero estaba convencido de que era imposible destruir a los montoneros federales, sin aniquilar simultáneamente la nación. En una carta con fecha marzo de 1819, expresaba en que salgamos victoriosos sobre aquellos, el resultado final será desolador para la Argentina con el odio reinando en todas partes. (Clara visión de la realidad tenía el Libertador).

San Martín tenía cifrada su esperanza en que la comisión chilena y su propia intervención, serian una salida a la guerra civil. Las instrucciones a los enviados chilenos, Cruz y Salvador de Cavadera, para la mediación entre Artigas y el Directorio, admitía una cuestión fundamental: Artigas exigía declarar la guerra a Portugal como condición para sellar un acuerdo con Buenos Aires. Cabe recordar que en ese momento existían tratativas entre Pueyrredón y la corte Lusitana de Río.

Pero lo cierto es que la mediación chilena, estaba condenada al fracaso, ya que Artigas, era inflexible en ese punto: ninguna negociación si Portugal no retiraba las tropas de Uruguay o Buenos Aires: le declaraba la guerra a Portugal.

La rebelión de Nuestro Querido Gral. José Francisco de San Martín

Pienso que por la influencia ejercida por la resistencia a la opresión de Buenos Aires sobre las provincias, ejercida por las montoneras gauchas y el hecho de las políticas en beneficio de Buenos Aires y su oligarquía, más el rompimiento con La Logia, (esto demuestra a nuestro Gral. como un verdadero cristiano al servicio de las mayoría y su posterior derrota política inducida, por los masones locales, en la conferencia de Guayaquil), explica la conducta que lo lleva a actuar como lo hizo. Dejemos que hable la historia: San Martín recibe la orden de bajar con el Ejército de Los Andes, para la defensa de la ciudad, por supuesto San Martín desobedece y presenta su formal dimisión como jefe del Ejército de Los Andes, el 26 de Diciembre 1819, regresa de inmediato a Chile (hombre de decisiones políticas con convicción como lo hacía como militar, como lo demostró siendo gobernador de Mendoza o como autoproclamado Protector del Perú acompañado por la división entera y se la ofrece a O’Higins, para continuar sin más trámites para la organización y ejecución de las operaciones militares y navales contra el Virreinato del Perú. Digamos que para la oligarquía porteña y los porteños en general, San Martín era un traidor. El juicio de la historia determinó que con su desobediencia la revolución hispanoamericana evitó una guerra fratricida y un derramamiento de sangre inútil, contribuyó con la caída del Directorio, frustró el proyecto de monarquía borbónica-lusitana en Buenos Aires, esto sí que era traición al ideario revolucionario de mayo de 1810 en adelante. Al apurar las operaciones sobre Lima terminó con la dominación española en Sudamérica.

Las Consecuencias Internas:

El  9 de Enero de 1820 se subleva, en San Juan, la división de cazadores del Ejército de los Andes, la sublevación de Arequito del Ejército del Norte comandado por Gral. Juan Bautista Busto; en ambos casos, los comandantes se negaron a la represión del pueblo federalista, fuesen o no del Litoral, admitiendo que solo empuñaban las armas contra los españoles y muchos de los militares expresaron simpatía por las ideas federales, en consecuencia se negaron a tomar parte de la guerra civil. Este primer capítulo de los conflictos internos en el Río de La Plata, culminó con la batalla en La Cañada de Cepeda, del primero de Febrero de 1820 con la victoria de las tropas federales al mando de los comandantes montoneros Estanislao López y Francisco Pancho Ramírez, derrotaron al menguado Ejercito Dictatorial comandados por Rondeau. Uno de los actos del deteriorado Congreso Nacional fue disponer que el director Supremo Martín de Pueyrredón y el Ministro de Gobierno Gregorio Tagle, abandonen el país inmediatamente. De esta manera se iniciaba una nueva etapa en la historia política Argentina.


Notas

(1) Es evidente el carácter republicano, democrático y federal de Artigas y del movimiento Federal que suponía el estandarte de la resistencia de los pueblos contra el avasallamiento de sus derechos por parte del Gob. Central de Bs. As. (Juan Bautista Alberdi –Escritos Póstumos).

(2) Siempre el Gob. Central se mostró vacilante con relación a los Españoles Europeos de Montevideo desde el tratado de 1811 firmado por J.J.Paso hasta la cláusula de rendición de Vigodet, último Virrey del Río De La Plata (1814) ante Alvear en 1814 en la Toma de Montevideo, motivo del éxodo  del Pueblo Oriental, por la claudicación porteña a los principios de Mayo de 1810. Las políticas represivas contra Artigas en sucesivas ocasiones, el choque a partir de 1814 era inevitable conjuntamente con las políticas externas tomadas por el gobierno central, que  anudaban pactos públicos y secretos con la corona portuguesa residente en Brasil y las negociaciones llevadas a cabo por Manuel de Sarratea, Belgrano y Rivadavia, en las cortes europeas y españolas en particular, para reinstalar a la dinastía de los Borbones en América con apoyo militar y político externo, CONSTITUYEN LA CAUSA EFICIENTE DE LAS GUERRAS CIVILES ARGENTINAS. (Historia Argentina- José Luis Busaniche, edit.Hachette edic.1979). En realidad, todos los gobiernos de Bs.As, demoraban la declaración de la independencia, por los acontecimientos políticos europeos y su proyecto monárquico y además dilataron toda organización nacional, hasta lograr por medio de represión, a la organización nacional, que la logran en 1860 imponiendo el modelo agroexportador, existente hasta hoy.

(3) Las intenciones de San Martín, no solo son militares sino también políticas y busca ni bien llegado integrarse a la sociedad porteña casándose con Remedios Escalada, de familia patricias y hacendados de la provincia de Buenos Aires, Integrante de la logia de Los Caballeros Racionales ligado a la Gran Reunión Americana de Francisco Miranda, con sede en Londres, masón de quinto grado fue nombrado San Martín en Londres, lo que lo habilitó para ser dirigente en la logia americana. Tales logias, tenían a la sazón, intenciones y finalidades estrictamente políticas y estaban relacionadas estrechamente con los intereses económicos de Gran Bretania. Los intereses anglo-hispánicos eran indispensables para imponer la hegemonía comercial británica allende los mares y la dominación política a través del libre cambio como bandera a cambio del aporte británico con los independentistas americanos. Pero también Inglaterra con su política propiciaba una solución Iberoamericana centrada en Brasil que pasaría a constituirse en Imperio Sudamericano vasallo, asegurando la unidad iberoamericana, aseguraría a esta, vía Brasil el pleno ejercicio imperio económico en estas tierras, cobrándose con creces la pérdida de EE.UU., idea rectora a desarrollar por los cofrades de La Gran Reunión americana que se resume en INDEPENDENCIA Y UNIDAD. (Ideología y Acción de San Martin. A.J. PEREZ AMUCHASTEGUI-Edit. EUDEBA –Enero 1973).

(4) Documentos del Archivo de San Martín (1910/1911).

Bibliografía consultada

José Luis Busaniche, Historia Argentina, edit. Hachette 1979,

Anales Nº42 facultad de Ciencias Jurídicas y sociales de la Universidad  de la Plata-Ricardo R Peláez.

Ideología y acción de San Martin. A.J .Pérez Amuchástegui, Edit. EUDEBA.Enero 1973 segunda edición.

Juan Bautista Alberdi, Escritos Póstumos.Universidad Nacional De Quilmes 2002.-

Felipe Piña, Los Mitos de La Historia Arg ., 2, edit. Booket-Grupo Planeta 2005.-

Aportes de la Profesora Silvana P. Bragagnini, en los arreglos  y puntuación. En homenaje a mis compañeros de UES de 1973 que dieron la vida por el seguir el sueño San Martiniano. Por una Patria Justa, Libre y Soberana.

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