San Martín, un caballero racional

San Martín, un caballero racional

Las independencias como proceso global y Atlántico

Después de la Revolución Francesa la masonería tuvo una explosión y gran difusión en Europa, especialmente en el período napoleónico. Se rearticularon redes existentes y en España especialmente, se abrió un espacio de conformación de Logias secretas.

Comprender el alcance y el rol de las Sociedades Secretas y las Logias en el Río de La Plata revolucionario, requiere necesariamente un análisis interconectado del cambio político y cultural en el mundo Hispánico (peninsular y americano) durante esos años. De esta manera  encontrar los indicios de  las redes de comunicación entre Europa y América y “… dar cuenta de las transferencias de modelos asociativos al interior del Imperio español y de las posibilidades que la utilización del secreto ofreció a los actores para afrontar el cambio político” (Felipe Santiago del Solar, 2011, 136)

En este sentido el caso de San Martín y la participación de las Logias en las revoluciones e independencias americanas no hace más que corroborar la hipótesis de Guerra sobre la existencia de un proceso revolucionario único que comienza con la “…irrupción de la Modernidad en la Monarquía del Antiguo Régimen como la española y desemboca en la desintegración de ese conjunto político en múltiples estados soberanos…” (Guerra, 1992, 12)

A ambos lados del Atlántico la irrupción de nuevas formas de sociabilidad, asociativas y políticas en la segunda mitad del siglo XVIII y principios del siglo XIX van a preparar el terreno para el resquebrajamiento y total caída del Antiguo régimen junto con la irrupción de la modernidad.

En este sentido, las ideas de la Ilustración, las nuevas prácticas asociativas y de redes secretas como las Logias masónicas, configuraron un escenario permeable y colaborativo entre Europa y América en pos de la libertad individual, las formas republicanas, los ideales de igualdad frente a una sociedad estamental y nobiliaria muy rígida destinada a caer.

San Martín,  la Sociedad Patriótica y la Logia “Lautaro”

José de San Martín en 1783, siendo apenas un niño, debió trasladarse con toda su familia desde el Río de La Plata a la Península Ibérica. Una disposición real obligaba a su padre a reintegrarse  como oficial en el ejército Español por considerarlo de la “oficialidad excedente” en las colonias. Familia que jamás retornará al Río de la Plata salvo uno de ellos. Los años fundamentales de formación profesional y personal de San Martín  transcurrirán en la Península. Así, su vida se forjará entre los cuarteles desde los 11 años. Para 1812 ya contaba en su haber más de veinte años de experiencia en las fuerzas españolas. Su carrera militar tuvo algunas limitaciones para su ascenso dado el fuerte carácter estamental del ejército español que privilegiaba para los altos mandos a los oficiales de origen noble.

Hacia los primeros años del siglo XIX la sociedad europea, especialmente la española, se hallaba en un proceso de cambio político y cultural que depararía en el tránsito hacia  la modernidad liberal y anti absolutista.

En este contexto la expansión de la masonería se relaciona con las formas de acceso a las nuevas ideas dentro de algunas redes sociales, así como con las lógicas de funcionamiento de dichas redes. Pertenecer permitía  o posibilitaba mayores oportunidades de crecimiento profesional, jerárquico y social. Al respecto Pasquali dice que la masonería estaba: “…extensamente infiltrada en los cuadros del ejército, en concordancia con la intensa campaña de propaganda implementada por Francia revolucionaria y luego imperial para difundir allende los Pirineos los ideales de libertad, igualdad y fraternidad. Sin duda, la participación en las logias de la Orden operó como un canal alternativo al oficial para alcanzar un mejor posicionamiento castrense.” (Pasquali, 2000, pg. 18)

Este hecho no era nuevo ni desconocido en el Río de La Plata que contaba con Logias y Sociedades masónicas anteriores a la que nos ocupa. (Ver Devrig Molles, 2012, de Gandía, E, 1994)

José de San Martín participó desde 1808 en la Logia de la Integridad de Cádiz. Luego se afilió a la Logia Caballeros Racionales N°3 donde obtuvo tercer grado de maestro masón. Esta Logia es la que tuvo principal participación en el reclutamiento y traslado de oficiales que irían a Londres, para luego embarcar hacia América, particularmente al Río de La Plata. En Londres es probable que haya entrado en contacto con Francisco Miranda y Simón Bolívar en la llamada “Casa de los Venezolanos”. Junto con Alvear  y otros futuros logistas independentistas, San Martín funda una filial nueva, Caballeros Racionales n°7 cuyo objetivo era hacer de vínculo con otras sociedades y los refugiados que lograban huir de Cádiz ya tomada por los franceses. Manuel Moreno (en Londres a fines del 1811 y principios de 1812) integró esta agrupación secreta mientras se hallaba en esa ciudad por esos años.

En 1812, ya en Buenos Aires, junto con Alvear (bajo presidencia de Alvear) Zapiola, Terrada, Matheu, Larrea, R, entre otros, fundan la Logia  Caballeros Racionales filial N° 8. Más conocida como la Logia Lautaro. Debe su nuevo nombre a una segunda etapa, desde 1816, cuando después de la caída de Alvear fue reorganizada  bajo la influencia de San Martín. (Pasquiali, 2000, 23)

San Martín adhiere a un mundo de ideas liberales, anti absolutistas, anticolonialistas, de libertad de gobierno para las colonias y obviamente a una concepción de identidad más amplia, incluyendo a los pueblos americanos en su conjunto: la Patria Grande.

El contexto rioplatense de esos años está marcado por diversos emergentes políticos : las  diferentes formas de sociabilidad política (clubes, cafés, tertulias, arengas públicas,etc), el avance de la militarización iniciada con la Invasiones Inglesas, la movilización de los sectores populares y la lucha facciosa dentro de la misma elite dirigente revolucionaria. El club morenista formado en marzo de 1811, parafraseando a Halperin Donghi, señaló un nuevo estilo de hacer política y de politización, aquel que apuntaba a reorganizar y disciplinar a sus miembros para obtener mejores resultados tácticos más que al de ampliar sus bases y miembros.

En esa lucha facciosa dentro de la élite dirigente, el club es perseguido por el sector más moderado de la Revolución y resurge en 1812 con el nombre de “Sociedad Patriótica”. En 1812  en medio de los Triunviratos, se produce el tránsito de la Sociedad Patriótica a la Logia con las mismas ideas y los mismos integrantes, sólo se diferenciarían por la función que iban a cumplir  en el escenario político rioplatense. “Ya no se trataba de dar mayor firmeza de opiniones al entero sector políticamente activo de la ciudad; se buscaba más bien dar una unidad táctica (ausente en el pasado) a los dirigentes de este sector. Sometiéndolos a la disciplina férrea de la Logia, se aseguraba a la vez la unidad y la continuidad del régimen revolucionario” (Halperín Donghi, 1972:237)

La Logia retoma la tradición del club Morenista y la Sociedad Patriótica de consolidar el proyecto de revolución independentista y republicana en un marco más amplio: el Hispanoamericano.

La Asamblea del año XIII cuenta con miembros claves de esta red en las decisiones, y la designación de Gervasio Posadas (tío de Alvear) como único Director Supremo, fue la demostración de la fuerza de la facción Alvearista dentro de la Logia. El poder se gestaba y consolidaba a través de las relaciones secretas de la Logia como red secreta, pero también a través de redes más tradicionales y no menos poderosas: las redes familiares.

En medio de este contexto se producen dos situaciones que aceleran los procesos. A nivel local una: la disidencia artiguista del Litoral y la Banda Oriental del Uruguay, y otra a nivel internacional: la ola restauradora pro absolutista que empezaba a agitarse en Europa y en España.

Era inminente que la etapa táctica, militar y pragmática era una prioridad. Sin embargo las facciones dentro de la Logia de los Caballeros Racionales n° 8, dejaban al descubierto las aspiraciones y disidencias internas entre Alvear y San Martín. Aquel más preocupado en  defender la exclusividad del poder  en un grupo determinado, este en coherencia con los principios originales de la Logia, le da más prioridad a los objetivos militares continentales. San Martín será enviado al Ejército del Norte  y luego a la gobernación de Cuyo donde trabaja arduamente por  el proyecto independentista. Con la caída en desgracia de Carlos María de Alvear en 1815, los nuevos Directores Supremos comenzarán a brindar sus apoyos al proyecto sanmartiniano. La Logia va a  estar bajo la influencia de San Martín y es allí donde se la renombra “Logia Lautaro”.


Bibliografía

Felipe Santiago del Solar, (2011) “Secreto y Sociedades secretas en la crisis del Antiguo Régimen. Reflexiones para una historia interconectada con el mundo hispánico”  Revista de Estudios Históricos de la masonería, vol 3, N° 2, diciembre 2011, Costa Rica.

Guerra, F.X, (1992) Modernidad e independencias, FCE, México

Pasquali, P. (2000) San Martín Confidencial, Planeta, Bs As

Halperín Donghi, T. (1972) Revolución y Guerra, Siglo XXI, Bs As

Molles, Devrig, (2012) Nueva Historia de las redes masónicas atlánticas, Vol. 1, EDULP, La Plata.

Cobos Alfaro, F (2010)” La masonería en la revolución de independencia” en  Gómez Álvarez  y otros, 1810-1910Reflexiones sobre dos procesos históricos,UNAM, México.

de Gandía, E. (1994) La independencia de América y las sociedades secretas, Ed Sudamérica Santa Fe.

Profesora de Historia

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