“Volvió la hermandad que se había perdido en el barrio”

Entrevista a Nelson Mansilla

Nelson Mansilla es un joven militante de la Ctep Movimiento Evita en la zona oeste de Rosario, específicamente en el barrio La Lagunita. Nelson nos cuenta el impacto de la pandemia y de las medidas de aislamiento sobre su barrio y las huellas que deja para el futuro.  

¿Cómo es tu barrio, La Lagunita?

La lagunita es un barrio donde vive mucha gente en situación de vulnerabilidad, de un relevamiento que hicimos el año pasado, de cada diez personas que trabajan ocho lo hacen en negro. La mayoría hace changas, cartonea y realiza otros trabajos que no entran en la parte formal. Hay muchos albañiles que laburan con contratistas, la mayoría de los cartoneros lo hacen en el relleno Gallino en una cooperativa y la gran parte de la comunidad hace changas informales.

¿Cómo impactó la pandemia en la vida del barrio?

Antes de la cuarentena vivíamos atravesando una situación crítica producto del gobierno macrista. Los sectores humildes fueron los más perjudicados, hubo compañeros de 20 o 30 años que trabajaban en fábricas y que de un día para otro se quedaron sin trabajo y sin respuesta del estado para solucionar esas cosas. La pandemia vino a golpear lo que ya estaba golpeado, vino a noquear al barrio

Las medidas que tomó en forma acertada Alberto, en tiempo y forma, permitieron, por suerte, que hoy no estemos sufriendo como en otros países de Latinoamérica como Brasil, Chile, Perú. Pero indudablemente la pandemia golpea la parte laboral. La pandemia golpeó especialmente a los vecinos con trabajos informales, que no pudieron seguir haciendo lo que venían haciendo, salir a cartonear, salir a hacer changas, también al vecino y la vecina que tienen un quiosquito.

¿Se siguieron adecuadamente la medidas de prevención?

El distanciamiento social y el aislamiento durante las primeras semanas se cumplieron a rajatabla,  después “empieza a tirar la panza”. Las medidas como el IFE, los bonos, el aumento de la asignación universal vinieron a paliar la situación económica, pero el crédito sigue estando y la gente necesita trabajar. Por eso se quebró el aislamiento, por la necesidad de los vecinos de salir a changuear. Hubo medidas como los módulos de mercaderías que fueron paliativos que vinieron a ayudar pero no se pudo abarcar toda la vida cotidiana de una familia tipo de 5 integrantes, con dos o tres chicos. Es  muy difícil de sobrellevar la pandemia, sumado a que vivimos en una situación habitacional muy postergada en toda zona oeste. Imagínate que hay barrios donde no hay agua en el 2020. Así es imposible enfrentar una pandemia.

¿Considerás que la situación alimentaria pudo abordarse medianamente bien para resolver la urgencia?

Sí, la solidaridad del pueblo argentino y de la sociedad rosarina es importante,  abre el corazón para estas cosas. También el Estado apoyando a cada ciudadano y los militantes de distintas organizaciones sociales con todas las medidas de higiene y seguridad estando las 24 hs , poniendo el hombro para cada situación. Pero también, y es lo que más me enorgullece, es que los vecinos pudieron organizar con lo que tenían ollas populares en las esquinas para ayudar al de al lado, a su vecino.

¿Pensás que la situación de pandemia fue una oportunidad para fortalece la organización comunitaria?

Sí, eso es lo que me enorgullece, el humilde siempre dando la mano al humilde. Tuvimos mucha ayuda de la clase media y media alta al principio, pero en esta instancia se aflojó. Por eso la unión entre vecinos hoy es fundamental, esto demuestra la sociedad que somos, estamos acompañándonos en el día a día.

¿Qué huella deja esta pandemia en tu comunidad, en el barrio la Lagunita?

Lo que dejó y lo que se viene es una sociedad y un barrio más unido. Nació de vuelta la hermandad que había en los barrios, vemos todos los días a vecinos y vecinas que vuelven a poner todos los días un arroz, un fideo, que tienen en la casa, para ayudar al otro vecino. Me parece que el camino es ese. Se viene un futuro muy complicado, pero lo importante es que volvió la hermandad que se había perdido en el barrio. La drogadicción, el delito, los robos, habían quebrado lo que eran los barrios, no se podía salir a la vereda, y con esto de la pandemia volvimos a ver cómo los vecinos se organizan para poder armar una olla comunitaria.

¿Cuales son los planes para el futuro en el barrio?

En el barrio tenemos planes para la juventud; venimos aplicando algunos programas a la realización de talleres de oficios. Pensamos que deberíamos ajustar esto con la escuela técnica, hoy un joven no tiene un oficio, no se sale del secundario sabiendo soldar, por ejemplo. Hoy la organizaciones sociales estamos cubriendo esa falta. Por eso creemos que las escuelas se involucren en la formación profesional de los jóvenes. Necesitamos que un joven de 17 o 18 años ya pueda tener un oficio.

Zeen is a next generation WordPress theme. It’s powerful, beautifully designed and comes with everything you need to engage your visitors and increase conversions.