Un héroe ecléctico como su época

Un héroe ecléctico como su época

Manuel Belgrano es efectivamente un héroe que vivió precisamente en un mundo cultural de transición, contradictorio y ecléctico, de pasaje hacia la Modernidad y contribuyó enormemente a la creación de un modelo nuevo en lo político, cultural y social.

¿Cómo repensar a Manuel Belgrano?

Elegimos en este trabajo repensarlo como sujeto individual que sólo puede ser comprendido y dimensionado dentro del clima de época del cual formó parte. Belgrano nos lleva a reflexionar sobre los relatos y los sujetos en la reconstrucción histórica a lo largo del tiempo. Nos convoca a replantearnos cómo aparecen (o no) las singularidades en la Historia y cómo esto luego se traslada o resignifica en la enseñanza y en los actos escolares.

Por mucho tiempo el relato histórico estuvo bajo la hegemonía de los grandes hombres, de los próceres de bronce perfectos, sin contradicciones y únicos hacedores de los cambios históricos. Hegemonía cuestionada y batallada por corrientes historiográficas que hablaban de sujetos colectivos o de historia con estructuras sin sujetos.

Esa disputa por ¿quiénes hacen la Historia? Si los grandes hombres, los sujetos individuales, los sujetos colectivos, o las estructuras, enriquecieron la producción historiográfica y permitió la aparición de nuevas miradas e interpretaciones así como dio a luz voces de sujetos que estaban ocultos, atrapados por el anonimato y la ausencia de registros en las fuentes tradicionales, porque nadie aún los había buscado e interpelado.

Sin embargo, pensamos que está pendiente profundizar el abordaje y análisis de esos sujetos con toda su singularidad en el devenir histórico, no ya desde la lógica de los próceres de bronce de la Historia acontecimental sino, desde el análisis epocal superadora de una biografía. El texto de Tulio Halperin Donghi: El enigma Belgrano. Un héroe para nuestro tiempo (2014) abreva en este sentido.

¿Cómo referirnos a Manuel Belgrano?

Existen divergencias: abogado, economista, intelectual, militar, escritor, revolucionario radical, conservador pro monárquico al principio, miembro de la burguesía comerciante porteña, ilustrado católico, defensor de la educación, creador de la bandera, político que murió en la pobreza, héroe militar para algunos, inepto militar y políticamente para otros, ilustrado renovador de ideas en el Río de la Plata, pero con los límites de su catolicismo a ultranza.

¿Quién era entonces? Creemos que todos y ninguno en particular. Todas esas descripciones son facetas del Belgrano que pretendemos rememorar, con contradicciones, ambigüedades, eclecticismos, con aciertos y desaciertos en su labor política y militar, en su pensamiento, y tal vez en sus acciones.

Manuel Belgrano fue sin dudas, un héroe en el sentido de un hombre de su tiempo al que le tocó comportarse de manera extraordinaria, y eligió salirse de los moldes presupuestos por su sociedad y transitar nuevos roles y espacios, no tan cómodos, para nada seguros y tranquilos,  que lo llevaron a ser un personaje de la Historia tan valorado y reconocido a lo largo de todos los  tiempos.

Belgrano en el pasaje hacia la modernidad…

Arata nos dice: “La contradicción aparente entre ideas ilustradas y preceptos religiosos condujo a que la figura de Belgrano sea objeto de fuertes críticas o, lo que resulta más común, de abordajes sesgados.”(Arata, N. 2011)

Nos parece pertinente pensar que la contradicción no está en Belgrano, sino que es inherente a la cultura de su época, el de la paradójica “Ilustración católica. Los trabajos de José  C. Chiaramonte  profundizaron esa “aparente contradicción”. Hablar de “Ilustración católica” en España y el Río de La Plata de fines del siglo XVIII nos permite comprender el carácter singular de las Nuevas ideas en el Imperio Español, sus límites y ambigüedades, pero también sus grandes logros. Las nuevas ideas del iluminismo llegaban más abiertamente en textos económicos, educativos, geográficos, literarios, técnicos y útiles, pero estaban prohibidas en aspectos políticos y religiosos. De todos modos circulaban y nuestros intelectuales criollos y peninsulares de fines del XVIII los conocían. Son reconocidos y han sido muy estudiados los alcances de estas nuevas ideas  en la educación, en la circulación de libros y textos, aún los prohibidos, en la formación de un público lector y un espacio público en el Río de La Plata, todos ellos elementos necesarios para los procesos revolucionarios (Chiaramonte 1989, Fernández Armesto 2005 , Pastore y Calvo 2000).

Belgrano se nutre de este clima cultural y, a su vez, contribuye a su conformación. Desde su labor como Secretario del Consulado abogó por el desarrollo de la agricultura y la creación de escuelas comerciales y de náutica. Sus proyectos de organización de los gremios de artesanos ponía énfasis en la regulación del estado en pos del bien común, y la función educativa y de formación en los distintos oficios. Colaboró en el Semanario de agricultura, industria y comercio, fundó una Sociedad Patriótica, Literaria y Económica y el periódico Correo de Comercio

¿Pero sólo Belgrano compartía estas características? Indudablemente en él se visibilizan aspectos que fueron comunes a todos aquellos que formaron parte de esa elite dirigente política que condujo y tomo en sus manos la revolución. Porque a su vez todos ellos se encuentran inscriptos dentro de una época y de un momento cultural inédito: el del paso hacia la Modernidad.

Este proceso fue común al mundo ibérico plar. y americano desde la segunda mitad del siglo XVIII y principios del siglo XIX (Guerra,1992). Parte de esa “burguesía introuvable” de la que habla Guerra, en el Rio de La Plata estaba conformada por este conjunto de intelectuales criollos y peninsulares que estudiaron en las aulas del Real Colegio de San Carlos en la segunda mitad del siglo XVIII. Belgrano, Moreno, Saavedra, Castelli, Vieytes, Rivadavia entre otros, accedieron… por medio de esa vida intelectual disidente que, subterráneamente a veces, abiertamente otras, era frecuente en los centros de estudio de la época, la influencia de las nuevas ideas… (Chiaramonte, J: C,1989,pg 82)

Belgrano en el pasaje de intelectual a político-militar…

Protagonizó, en particular, el pasaje de intelectual y pensador a hombre de acción política-militar. Las invasiones inglesas lo llevan a la vida militar. Y la militarización lo atrapa dentro del cuerpo de oficiales de la elite criolla que construye un nuevo espacio de poder: la milicia y la “carrera de la Revolución”.

Su camino de intelectual y burócrata virreinal al de militar se produce en una coyuntura impuesta por las circunstancias. Tiene que prepararse para esas acciones. Y lo hace. En 1806 participó como capitán de las milicias urbanas en la defensa frente la invasión inglesa y fue designado sargento mayor del regimiento de Patricios. Formó parte como vocal de la Junta que se creó en Buenos Aires el 25 de mayo de 1810. Manuel Belgrano fue nombrado general al mando del ejército del Paraguay, formado con el objetivo de obtener la adhesión de este territorio a la Revolución. En 1812 asumió la jefatura del Ejército del Norte y creó y enarboló por primera vez, en las barrancas rosarinas del Paraná, la bandera identitaria de los revolucionarios. Al mando de sus tropas venció a las fuerzas españolas en las batallas de Tucumán (1812) y Salta (1813), y fue vencido en Vilcapugio y Ayohuma. A partir de 1815 será designado representante diplomático en Inglaterra para gestionar el reconocimiento de la independencia. Luego participa del Congreso de Tucumán para volver a la tarea militar y terminar sus días en Buenos Aires donde muere en 1820.

Podemos interpretar que su vida (como la del resto de la elite revolucionaria) fue una trayectoria atravesada por cambios, transiciones y reacomodamientos en corto tiempo y sobre la marcha.

Belgrano fue un hombre que tuvo que adaptarse y adecuarse a nuevas tareas y acciones en un contexto de incertidumbre propio de los momentos de cambios revolucionarios y de creación de algo nuevo. Al respecto nos aporta Gabriel Entin sobre la tarea creadora de la revolución: “Aun con una extrema planificación, la creación implica siempre un margen de indeterminación: toda posibilidad de una filosofía de la historia queda entonces clausurada. Halperin observa la indeterminación de la revolución en los propios actores que estudia. Resalta, por ejemplo, que Manuel Belgrano declaraba en su autobiografía no “saber cómo ni por dónde había surgido” la junta del 25 mayo de 1810; que la revolución se inició sin decir su nombre…” (Entin, G., 2014).

En resumen

Belgrano fue sin dudas, un héroe en el sentido de un hombre de su tiempo al que le tocó comportarse de manera extraordinaria, y eligió salirse de los moldes presupuestos por su sociedad para transitar nuevos roles y espacios, no tan cómodos, para nada seguros y tranquilos, que lo llevaron a ser un personaje de la Historia tan valorado y reconocido a lo largo de todos los tiempos.

Fue criticado por algunos por sus desaciertos militares, por su falta de sentido común dicen otros, por su voz aflautada, por sus equivocaciones. Fue enaltecido, por otros, valorando sus sacrificios, sus aciertos militares, su labor intelectual y educativa. Esta última versión siempre le ganó a la primera concediéndole siempre un alto lugar en la valoración social de su paso por la Historia argentina.

¿Puede ser imperfecto un héroe? ¿Nos permitimos como sociedad un héroe multifacético y ecléctico? ¿Pero podía ser de otra manera en este contexto epocal?

Pensamos que Manuel Belgrano fue efectivamente un héroe que vivió precisamente en un mundo cultural de transición, contradictorio y ecléctico, de pasaje hacia la Modernidad y contribuyó enormemente a la creación de un modelo nuevo en lo político, cultural y social. Belgrano no era de bronce, era un hombre de su época, pero un hombre que hizo cosas “extraordinarias” y así nos gusta homenajearlo.


Referencias Bibliográficas

– Arata, Nicolás. (2011). La formación del artesano en los escritos de Manuel Belgrano en Revista del iice, Nº 30. Buenos Aires: Instituto de Ciencias de la Educación, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires (pp. 61-76). 72 Revista del IICE /30. ISSN 0327-7763 [57-72]

-Fernández Armesto, V. (2005) “Lectores y lecturas económicas en Buenos Aires a fines de la época colonial” En Revista Información, Cultura y Sociedad, Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras (p. 29-56)

-Pastore, R. y Calvo, N. (2000), «Cultura colonial, ideas económicas y formación superior «ilustrada» en el Río de la Plata. El caso de Manuel Belgrano». En Prohistoria, n° 4, Rosario. »

– Halperín Donghi, T (2014) “El enigma Belgrano. Un héroe para nuestro tiempo .

– Alejandro M. Rabinovich (2014),”Primero guerra, luego revolución. Halperin Donghi y el proceso de militarización del Río de la Plata”  Anuario Facultad de Ciencias Humanas, Año XI, vol. 11, 2014.

-Entin, Gabriel, (2014) Revolución y Guerra: 1810 como proceso creador, Anuario Facultad de Ciencias Humanas, Año XI, vol 11, 2014.

-Chiaramonte, J. C. (1997). Ciudades, provincias, estados: orígenes de la Nación Argentina (1800-1846). Tomo 1 de la colección Biblioteca del Pensamiento Argentino. Buenos Aires: Ariel.

-Chiaramonte, J C (1989) La Ilustración en el Río de La Plata, Puntosur, Bs As. – Guerra, F. (1993) Modernidad e Independencias, Ed. FCE, México,

Profesora de Historia

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