Aislamiento Social, Preventivo, ¿educativo? y obligatorio

Hoy, 2 de junio de 2020 y con casi tres meses de cuarentena encima, se me ocurre escribir esto porque hay preguntas me están comiendo la cabeza y necesito compartirlas con quien tenga intenciones de leerlas.

Durante estos meses en los que la sociedad se ve acechada por un enemigo invisible que puso en jaque todo tipo de ‘normalidad’ en nuestras vidas, y en un contexto socioeconómico que genera más angustia que tranquilidad, no paré de pensar en otro enemigo que tenemos desde tiempos memorables, siempre visible pero muchas veces ignorado o, en ciertos casos, visible cuando reditúa en determinada situación. La desigualdad en el acceso a la educación.

No descubro nada nuevo al decir que en la Argentina vivimos, desde hace años, una desigualdad en materia de educación que, en lo personal me hace doler hasta el último rincón del alma. El escenario en el que nos encontró la pandemia no es el más favorable en ningún aspecto. La educación no es la excepción.

Desde el inicio de esta situación inusual en la que el mundo entero se ve inmersa, escuchamos repetir al unísono la necesidad imprescindible de garantizar la “continuidad pedagógica”. Palabras que suenan hermosas pero que, al momento de la práctica dejan más preguntas que respuestas.

Hace semanas que pienso sin parar: ¿Cómo garantizamos la continuidad pedagógica en una Argentina con más de la mitad de los niños, niñas y adolescentes viviendo bajo la línea de la pobreza? ¿Podemos convertir las habitaciones o los comedores de las casas de los estudiantes en eventuales salones de clase, siendo que tres de cada diez pibes viven en condiciones de hacinamiento? Ni hablar de garantizar el acceso a la tecnología, un derecho que pareció asomar allá por 2010 con la creación de Conectar Igualdad pero que luego se vio pisoteado por aquellos que creen que la educación es solo para las elites. ¿Qué sucede en el ‘mientras tanto’ con los pibes y pibas que, más allá de la incansable labor de los y las docentes, quedan afuera de esas aulas virtuales por no contar con un celular, una computadora o red wifi? ¿Cuáles son los verdaderos cambios que tenemos que realizar en la educación? ¿En qué fallamos como sociedad para dejar a tantas pibas y pibes relegados a un costado?.

Creo que este virus dejó en evidencia las falencias y atrocidades que comete este sistema con nuestros niños, niñas, adolescentes y también, las y los trabajadores de la educación, que están cumpliendo 24/7 con su rol docente al mismo tiempo que desempeñan sus tareas como padres y madres de familia.

Mi sueño es que, una vez terminada la cuarentena, nos sentemos en una mesa docentes, estudiantes, los sindicatos y la clase política toda, para poder dar las discusiones de fondo y darle un giro total a la situación de la educación en nuestro país. Tal vez debamos seguir los pasos de Paulo Freire, cuestionando al neoliberalismo por ser el artífice de que se naturalice la desigualdad y nos venda ese cuento de que las cosas son así y no pueden modificarse. ¿Será que tenemos que empezar a romper definitivamente con la educación bancaria con la que muchas y muchos de nosotros fuimos ‘formados’, para así empezar a pensar en una escuela más democrática e inclusiva?.

Tengo muchas preguntas más. Más allá de angustiarme, el encierro me puso reflexivo. Estoy seguro de que encontraré las respuestas a estas preguntas, así como estoy convencido de que mas temprano que tarde, los últimos serán los primeros.

  1. Excelentes reflexiones Lucas que nos interpelan a quienes trabajamos y militamos en educación. No voy a expresar que tu sueño es el sueño de todos y todas, pero puedo expresarte, sin temor a caer en una respuesta sin fundamento, que es un sueño de muchos y muchas.Creo que hay que pensar en una mesa muy grande donde nos sentemos quienes nombrás y quienes compartan el sueño, la preocupación, la convicción de que la educación es un derecho social y por lo tanto requiere ser tratada con el respeto que todo derecho social implica. Si naturalizamos la desigualdad en relación a la educación estamos naturalizando «toda desigualdad»
    Decís «Tengo muchas preguntas más», te confieso a pesar de mis años cada día sumo preguntas y algunas respuestas, esa es la idea. ¡Hasta pronto! Laura Bianchini

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