La Primera Guerra Global

Ni bombas, desembarcos o invasiones. La primera guerra global comenzó con la expansión de un virus. Ni Ántrax, peste bubónica o gas butano. Un virus que, por ahora, en la mayoría ataca como una gripe, pero que en poblaciones de riesgo avanza dejando cifras altísimas de muertes en todo el mundo. Comienza un encierro a escala planetaria, cambia la coyuntura drásticamente, está en juego el planeta una vez más y sentencia algo que incomoda, “todo es incertidumbre”. Lo poco que sabemos del virus es que todavía no hay vacunas y que tiene la misma velocidad de propagación que un meme.

Podríamos dejarnos llevar y abonar a teorías conspirativas o distraernos en insultar a varios líderes mundiales que de manera irresponsables subestimaron todo.

La pandemia expone que las súper potencias, no son tan súper. La comunidad europea, reacciona de cualquier manera menos en forma comunitaria. China por las dudas tiene insumos sanitarios por millones, 5G, una moneda fuerte, pero sabe que el mundo entero lo mira con desconfianza.

Estados Unidos no reacciona y se nota. Es necesario que la cuarentena sirva para salir de este asombro que nos paraliza y se transforme en un presente que ilumine nuevas salidas. No seamos parte de lo que se muere.

Un presente donde los PBI del mundo caen (mucho), las fronteras se cierran (todas), las certezas del Mercado se hunden y la posibilidad de entrar en default comienza a ser una realidad en varias regiones. *warning* el 82% de la riqueza que se genera en el mundo va a parar al 1% de la población. La desigualdad, la pobreza, son otras de las pandemias.

Si bien, ya hubieron conflictos a gran escala. [Los más conocidas son las guerras mundiales -1914-1918 -1939-1945] La realidad, indica que fueron la explosión de conflictos europeos (revolución industrial, reparto de colonias, caída de monarquías o imperios, nacionalismos) los que impactaron, por medio de sus alianzas militares, eso también es real, en todo el mundo.

Lo que está pasando hoy es completamente diferente, estamos en una situación inédita que nos afecta por igual a toda la humanidad. Hoy esta batalla, es global, en todos los continentes de forma simultánea (Hay cuarentena hasta en la Antártida) El contacto disminuye y nos comunicamos con el exterior en dos dimensiones. [Parecido a la play]

Referenciar este conflicto como primera guerra global, más allá del dato histórico, implica reconocer que no hay libros o Netflix que nos cuente cómo se sobrelleva. Nadie puede Spoilear nada.

No hay historia o acciones que permitan comparar o de mínima saber que es lo que tenemos que hacer. Algunos ansiosos agrupan distintos conflictos históricos e intentan juntarlos de a pedacitos (Peste negra + crack del 29 + Segunda Guerra Mundial).

Si bien la historia muestra que los campos de batallas tienen estrategias milenarias, ciertas certezas que tenían estos conflictos quedaron en blanco. Se reseteó. La guerra quizás sea distinta y la disputa será por ver cómo salimos de esta.

Cómo llegamos hasta acá

Las primeras dos décadas del nuevo milenio fueron inicio de una revolución tecnológica (un sin fin de textos ya nos cuentan los hechos positivos de esta revolución) donde la humanidad queda atrapada con la novedad y la dependencia de la híper conectividad en tiempo real. Internet colocó a la globalización en nuestros celulares. La memoria hoy, es un pen drive, no un ejercicio.

Algunos Estados (China, Rusia, Corea del Norte) eligen restricciones muy fuertes sobre la red y en el resto del planeta algoritmos fundamentalistas posicionan a las empresas tecnológicas como las más valiosas en el mercado.

Los voraces, Google, Amazon, el tridente enorme Facebook – WhatsApp – Instagram, Apple o Microsoft valen  más que cualquier petrolera Saudí, Rusa o de Texas. Mercado Libre, Uber, Rappi crecen y​ ​crece la  explotación digital.

La concentración de nuestros gustos, pensamientos y movimientos descansan en estas mega empresas y así  nacen las Big Data o las Fake News. La cercanía y la emotividad transcurren en las redes sociales y la forma de  comunicarnos nos permite una privacidad selectiva (el Filtro de Instagram).

No solo se concentra la riqueza, sino también la tecnología. El reemplazo del trabajo humano por la robótica se acelera aún más. La educación virtual solo muestra ​la brecha tecnológica existente. En las barriadas de  nuestro país no hay cinco celulares o computadoras por familia.​ (Tampoco señal o datos). 8 millones se anotan en el IFE pero la mitad van a tener dificultades para cobrarlo, no estaban en el sistema, en parte por no tener  acceso al lenguaje tecnológico.​ Informalidad hasta para la web.

Se vienen días donde se comienzan a enterrar definitivamente esas imposiciones naturalizadas que en cierta  medida nos trajeron hasta acá. El método para garantizar que la inversión sea rentable para un par de buitres  del mundo llamado “riesgo país” comienza a carecer de todo sentido. Atónito ve surgir un riesgo país que se  mide a través de la capacidad sanitaria preventiva y organizativa en términos de salud. Las políticas sanitarias  del mundo se debaten entre público y privado. Habrá voracidad también acá?​ La vacuna será gratis? ​ Las  patentes? 

Mientras tanto el status quo tiene una selección de gurúes económicos desfilando en televisión a los gritos  cantando​ la posta ​ . Algunos Chicago Boys, ortodoxos o liberales anti estado, tiran certezas en un mundo que ya  no está. El mundo financiero olfatea que su filosofía y ética pierden por goleada. Debe ser por eso que algunos  salen a los gritos ​[Rivotril para Milei].

Quizás sea hora de confiar más en los economistas que sepan cómo funciona una carnicería de barrio que  ciertas voces que desfilan en la televisión dando cátedras falsas. En épocas donde todo se olvida rápido, sería  bueno tener cerca el meme de ​“No se olviden de Dujovne“​. De columnista estrella de TN al FMI sin escalas.  Duró solo 10 meses, pero mierda que fue intenso. Cómo una mala serie de Netflix.

El combo desigualdad​ [Made in Potencias] ​ + pandemia es una combinación bastante peligrosa. Vemos  entonces, que el poder real resiste y va a dar batalla. Es una oportunidad esta crisis? En este presente ni en sus  proverbios, los chinos dan certezas.

Las fragmentaciones sociales existen en todo el mundo y dentro de ese esquema parecen sobresalir dos  grupos. Un grupo de sociedades que pretende otros valores. Que privilegia el cuidado entre sí. Se hermanan,  comparten saberes, hallazgos, un proyecto que empieza en un lugar puede terminar del otro lado del océano.  Conocimiento compartido y el esbozo de armar una ética de solidaridad.​ (#NadieSeSalvaSolo) 

El otro sobresaliente está armado al grito de sálvese quien pueda y no lo disimula. En estos días, vemos en  Estados Unidos, como latinos y afroamericanos hacen fila por comida mientras grupos de vecinos blancos (No de élite, ni la NRA) enfierrados hasta los dientes piden que se abra la economía sin importar a costa de quien. No es el apocalipsis, pero se instala una nueva gran crisis y las desigualdades que existían se profundizan. El Covid lo acelera. Treinta millones de estadounidenses pidieron el seguro de desempleo especial por la pandemia, ​casi cuatro millones se registraron para poder comprar Armas.

Todo se vuelve a sintetizar. ​La realidad vs Walking Dead + Black Mirror

Las crisis 

Hay crisis que ni siquiera son vistas y la falta de respuestas o de prevención son alarmantes. La pobreza  estructural crece pero no hay democracias en el mundo que la resuelvan. La crisis ambiental o la crisis del agua  toman fuerza por cuestiones naturales, no políticas. Ejemplo, si nuestro Río Paraná, un año desborda e inunda media provincia y al otro baja su caudal a niveles históricos, ya no es una cruzada hippie por la naturaleza sino  un problema socio ambiental muy complejo de resolver.

*​Dato de color ​ el afluente del Paraná viene de Brasil. Por ende dependemos de otra nación. 

Ergo necesitamos de política. En muchas de estas crisis la mayoría de los Estados Mundiales ​hacen agua, valga la redundancia. La crisis habitacional, millones sin hogar pero hay que ​quedarse en casa,​ la revolución  de las mujeres (​será casual que quienes mejor han respondido en esta primera etapa sean países con  mujeres presidentas – Noruega, Islandia, Nueva Zelanda, Taiwán?), la informalidad en el trabajo, las economías populares. 

Todo fluye, todo emerge.

Mientras tanto la gran política está todavía preguntándose qué pasó. Salvo algunas excepciones (Francisco, Merkel) los liderazgos políticos están lejos de darnos tranquilidad. Acá en nuestro país, Alberto da sus primeros  pasos de forma alentadora. En el planeta comienzan a darse todas las preguntas al mismo tiempo ¿Como salimos de esta? Todos? Algunos?

Salir de esta, obliga a pensar el mientras tanto y el día después de forma simultánea. Requiere de creatividad,  humanismo y de políticas de estado​ (sí, volvió el estado).

En nuestras pampas crecen algunas posibilidades.

Primero porque parte del debate electoral previo al coronavirus era poner en la mesa la necesidad de políticas de estado a largo plazo. Y aunque las economías de nuestro mercado local no lo quieran ver, en las bases de nuestro pueblo la creatividad están presentes cotidianamente (Basta preguntarle a cualquier trabajadora, la magia que practica para llegar a fin de mes).

Entre la incertidumbre y la falta de organización en torno a un proyecto en común, la tarea parece ser un poco más compleja. La hiperconectividad y la crisis de representación dan al mismo tiempo muestras contradictorias  sobre cómo comprometerse. Muchas veces, ese compromiso, carece de sentido. Aplaudimos 15 minutos al  personal de salud. Después sacamos a patadas a los médicos del edificio. Al calor del golpe de nuestras  palmas, se puede felicitar, putear, estar a favor y en contra de lo mismo, con horas de diferencia.

Es verdad que los ejemplos para ​“hacer la revolución” que nos venden desde algunos nortes parecen Anti Sistema, cuando en realidad son en su mayoría lisa y llanamente Anti Política que no es lo mismo. La casa de Papel, Joker. Figuras icónicas. Cansados que los caguen. Denunciando que la política en sus pagos se entregó al sistema (real), sedientos de tener la impresión de billetes para ellos, por eso buscan la salida fácil (​Sin ideas, sin plan pero con la gente en la calle consumiendo, bailando y festejando) ​ Una especie de Comunidad Movistar en vivo, el​ “Happytalismo” Caos, Mística y Marketing. Ante esa energía callejera sin rumbo, habrá que tener la habilidad de invitarlos a participar de algo más grande. No enojarse.

Advertir que cuando aparecen consignas y cierto grado de toma de conciencia colectiva, se pueden llegar a construir algunas síntesis. #NiUnaMenos #TechoTierraTrabajo #CambioClimatico #AutoCultivo  #QuedateEnCasa son algunos de los ejemplos donde se combinan redes, calles, militancia y viralización.

Un variopinto muy complejo, que en nuestro país, podría potenciar una gran oportunidad, porque gracias al  peronismo y a toda una historia de luchas populares, el pueblo puede encontrar un cauce, ​comprometerse y  vencer. Siempre se hace alarde de nuestra capacidad de resistir. Pero olvidamos este dato, ​nuestro pueblo sabe cómo organizarse. La construcción de poder popular, combinado con poder político. En plena  pandemia, el sistema se resquebraja y es ahí donde se juega la batalla central. ¿Comienzan a redefinirse las estructuras sociales, económicas y culturales de los siglos que se vienen?

En casa

Para discutir políticas a largo plazo, Alberto rápidamente visualizó sus limitaciones y oportunidades. El país semi devastado que deja Macri es lo más visible e instantáneo. Las deudas pendientes de nuestra democracia, realmente son, ​LA PESADA HERENCIA

Gran parte de las deudas pendientes, forman parte de la ​grieta social ​ (las hijas y los hijos de la híper del 89, del  efecto tequila, del 2001, de Cromagnon, de las inundaciones) Y gran parte de las dirigencias y liderazgos en  nuestro país, forman parte de la​ grieta política ​ (las hijas y los hijos de la 125, de la ley de medios).

Alberto vislumbra que se pueden construir puentes. Ve ese hueco en una sociedad cansada y abatida por discutir los problemas de los políticos y no de la “gente”. Empieza uniendo en su propia cancha.

Es febrero del 2018. El peronismo está fragmentado, viene de consecutivas derrotas, hay liderazgos urbanos masivos, pero poca capacidad de escucha o de poder sumar voluntades diferentes. Alberto queda en el medio  de toda esa jungla. Al principio juntando las partes y después llevándolas a una victoria electoral.​ El frente de Todos, encuentra su ser, en el campo electoral.​ (Para un peronista no hay nada mejor que otro peronista)

Con un proyecto político y económico escribiéndose, comienza su gobierno distribuyendo lugares de gestión e  intenta forzar hacia un nuevo horizonte. El 10 de diciembre A.C (Antes del CoronaVirus), lleva al límite algunos  de esos gestos de reencuentro. Hacer una transición democrática y respetar las voluntades de nuestro pueblo. Las caras de Macri, Cristina, Michetti y Massa quedan por lo menos en la misma foto gracias a la acción que  provoca el mismo Alberto. (​Para un Argentino no hay mejor que otro Argentino

Esa dinámica, sirve de puntapié y los espacios políticos que juegan al debate estéril quedan expuestos. Quienes apuestan a la grieta son parte de espacios conservadores (Cuyos liderazgos se espejan CFK – Macri).  El confort de discutir eternamente sin resolver mucho. Anular al que piense diferente. Binario, paradójicamente  un lenguaje tecnológico.​ La Anti política hecha carne en la misma política. Un sector se endurece, y querrá conservar que el mercado fije reglas, poder fugar capitales tomando deudas y que los Ceo gobiernen. El otro querrá conservar el almanaque en el 2012 y poner todas las fichas en el estado.

La mesa

Si sentar ambas partes en la misma mesa iba a ser muy complejo, la pandemia facilita la tarea. Es un primer paso. Alberto, modo Profesor, junta a todo el arco político y de cara a la sociedad ensaya el primer desafío  colectivo en décadas.​ [Aplanar la curva] 

“Tenemos diferencias y las vamos a seguir teniendo pero necesitamos de todos, y volver a respetarnos aún  pensando diferente”, sentencia en modo Presidente. ​[Aplanar la grieta] 

Sin olvidar algunos intentos que persisten en enfrentar y seguir tensionando, la unidad política se mantiene como la cuarentena. Por momentos más llevadero, a veces más intenso. Se aprende día a día. Empezar a juntar en la mesa las partes de la grieta política es algo alentador y es un buen comienzo. Pero parece que puede tener sabor a poco.​ Con eso, no alcanza.

La distancia, de gran parte de la dirigencia política con los problemas reales de nuestra sociedad, es el mayor obstáculo. La demanda puede ser un recurso natural, energético, sobre generación de trabajo o de hábitat. Puede ser él hambre en Salta, el trabajo en Cutral-Co, el dengue en Resistencia o la pesca clandestina de  Rawson, pero la solución depende de una dirigencia que en su mayoría mira y piensa a la Argentina desde 20  cuadras de Caba. ​(La justicia social no puede tener oficinas solo en el centro porteño)

La soberanía alimentaria tiene sentido discutirla si permite que cada región pueda abastecerse, de forma sana y  que puedan exportar. La discusión sobre las nuevas ciudades, la urbanización y el campo, las conexiones y el  transporte público, las economías populares diversas por cada rincón de nuestro país, la seguridad y el control  tecnológico. Industrias que se reconvierten. Sindicatos que nacen.

El futuro que se avecina parece tortuoso. Pensar soluciones nuevas es realmente el ​nuevo desafío colectivo. Queda evidenciado que no alcanza con construir poder político. Es necesario sostener lo que viene con poder popular. ​Poder en las calles, en los barrios, ​ en la sociedad de a pie.

Seguramente vaya siendo hora de agrandar la mesa.

Y esa participación popular, que viene haciéndose cargo de resolver y visualizar la grieta social, se puedan sentar y marcar agenda también. Además de encontrarnos, ​que es hermoso, animémonos a construir esas prioridades, esos sueños de forma conjunta.

Quizás, ahí sí, tenga sentido cantar con un sonrisa, esa noble frase del flaco Spinetta…​ Mañana es mejor​.

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