Mauricio, 34 años, docente, profesor de educación física

Todo lo que ha trastocado este aislamiento es complejo, por un lado me siento afortunado de poder vivir en un departamento, donde tengo todas las condiciones para estar aislado. Mis hijos tienen cada uno su dormitorio, pienso todos los días y se lo trato de hacer entender a ellos, a pesar de que son pequeños,  la ventaja que tenemos de pasarla en un espacio lindo que es nuestra casa, pero también pienso en todos los pibes y pibas de todas las escuelas donde uno ha transitado que no tenían espacio ni en su propio hogar e imagino cómo la estarán pasando. Me angustia mucho no poder estar con los afectos, en especial con mi viejo; ahora se van a cumplir seis años desde que se murió mi vieja y no poder darle un abrazo a mi papá me entristece.

La Tecnología en todas estas situaciones ayuda, es bueno por lo menos poder verlos, aunque sea en una pantalla y decirles que los queremos. Me preocupa la situación que no sólo vivimos nosotros, sino lo que pasa a nivel mundial y agradezco que haya un gobierno que implemente políticas para los sectores más afectados y trate de buscar soluciones. Mi mujer trabaja en la salud, eso acrecienta mi temor de que le pueda pasar algo, pero el día que nos elegimos sabía que era una apasionada por lo que hacía y me pone feliz que ella sea una de tantos que están al frente de esta batalla. También me gustaría que más que un aplauso  que reconozca su labor y la de todos  se tomaran medidas para jerarquizar a los y las profesionales de la salud, desde el camillero hasta al que opera en un quirófano por estar al frente de esta batalla.

Todos los días sueño con llevar al parque a mis hijos, en retomar esas actividades que tanto disfrutábamos, verlos correr y saltar y a su vez doy gracias de poder trabajar en la profesión que elegí y amo y que me da tiempo para estar con ellos, me encantaría que todas las personas tuvieran tiempo para estar con sus hijas e hijos. Esta experiencia nos tiene que dejar un aprendizaje -como decía Alberto el otro día- esto tiene que cambiar los modos de vincularnos, de vivir, de recuperar la solidaridad que me recuerda la época de Néstor y Cristina. Como docente considero que tenemos una gran responsabilidad que es la de acompañar a cada estudiante, en sus necesidades. Hay jóvenes que viven con sus abuelos porque no tienen otro lugar, me imagino su preocupación, también pienso en los papás y las mamás sin trabajo y en la manera de llegar a los pibes y pibas para decirles que la peleen, que estamos con ellos para que puedan salir adelante. Trabajar en lo virtual es difícil, no es igual porque no se generan los vínculos que se construyen dentro de una institución como la escuela pública pero hay que darles herramientas para que sientan ganas de conectarse, de escucharnos para transmitir valores, ojalá que eduquemos para un presente y un futuro mejor. Pongo en valor la tarea de los docentes, algunos no preparados para esta situación y que hacen un esfuerzo extraordinario para sostener, acompañar y enseñar buscando nuevas herramientas para poder llegar a alumnos y alumnas. Los medios instalan la idea que no hay clases y no es así.

Espero que cambiemos como sociedad y dejemos de demonizar a ciertos sectores sociales que la están pasando mal y dejemos de ser tan avaros al querer ascender sólo  económicamente sin mirar a quienes la están pasando mal.

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