El colapso de Ecuador

La crisis causada por el coronavirus afecta a países de todo el mundo. Pero en algunos lugares la falta de respuestas tempranas y efectivas generó un rápido desborde de los sistemas sanitarios. Este es el caso del Ecuador, donde colapsaron hasta las morgues y se ven cadáveres sin recoger por las calles.

En un mundo tan interconectado, América Latina no quedaría afuera de la propagación de este virus. El 26 de febrero, Brasil fue el primer país latinoamericano en reportar un caso de coronavirus, diagnóstico que en lo sucesivo se iría repitiendo en el resto de los países del continente. La fácil y continua propagación del virus llevó a que en el período de un mes América Latina acumule más de 6.000 casos confirmados y 88 muertos. A su vez, la percepción de la gravedad de la pandemia ha variado de país en país, como así también las estrategias para afrontarla. Si bien, todos los países tomaron nota de lo sucedido en Europa y Asia, las políticas promulgadas por las distintas administraciones latinoamericanas han variado notablemente.

No es necesario irse hasta Europa o Estados Unidos para encontrar ejemplos de pésima administración de la crisis desatada por la expansión del nuevo coronavirus.  Basta con mirar lo que está pasando en Ecuador, un país de unos 17 millones de habitantes que hoy está en un momento muy complejo. Hoy en día posee el número de infectados más alto en términos per cápita de toda Sudamérica.

Recordemos que hace no mucho tiempo un intento por parte del gobierno de Lenín Moreno de eliminar los subsidios al combustible generó una crisis política que obligó a éste a irse de la capital, Quito, por el alto nivel de conflictividad. Desde allí, la administración viene con una pérdida importante de popularidad y los cuestionamientos crecen cada día más.

La llegada de la pandemia a esta nación trajo nuevos dolores de cabeza para el presidente: la entonces ministra de salud dimitió en medio de esta compleja situación argumentando falta de presupuesto para combatirla. Esto, por supuesto, desprestigió aún más a Moreno. Luego, desde hacienda salieron a desmentir esta falta de financiación. Mientras tanto, los casos aumentaban y las medidas no fueron tomadas a tiempo.

Las medidas de restricción de circulación aplicadas tanto por las administraciones locales como por la nacional no fueron acatadas masivamente. El primer mandatario mediante redes sociales reclamó que, a pesar de las mismas, hay un grave incumplimiento y llamó a la población a colaborar. En la capital, por ejemplo, se detectó que casi un centenar de personas infectadas salieron de sus casas. Por otro lado, en un mensaje a la nación, reconoció que los datos oficiales son mucho menores que los reales. En las zonas más afectadas, donde los cadáveres no son recogidos y los servicios públicos están colapsados, es mucho más difícil llevar un conteo preciso de las personas que perdieron la vida a causa de esta pandemia.

Guayaquil, la ciudad más golpeada.

En los últimos días por medio de las redes sociales se viralizaron terribles imágenes sobre la situación de esta importante ciudad ecuatoriana: cadáveres abandonados en las calles, dentro de las casas, quemas de los mismos en la vía pública, muchos cuerpos sin vida dentro de los hospitales, etcétera.  La situación es de tal gravedad que incluso la alcaldesa Cintya Viteri, ex candidata presidencial, contrajo el virus y se encuentra en su casa.

La pandemia se ha cobrado la vida incluso de decenas de médicos que trabajan en los hospitales, lo cual es otra muestra más del agravamiento de la situación aquí.  Por otro lado, en esta zona el gobierno detectó acaparamiento de insumos necesarios, como mascarillas, para una posible especulación futura con su precio de venta.

Cabe destacar que desde hace unos días la provincia de Guayas, cuya capital es Guayaquil, ha sido declarada como zona de seguridad armada, lo que permite que las Fuerzas Armadas controlen la situación. También, el vicepresidente Otto Sonnenholzner se encuentra en este territorio para monitorear de cerca la evolución de la pandemia.  Tras unos días de haber llegado al territorio, reconoció que la cantidad de contagios es “alarmante”, lo cual no es ninguna sorpresa.

Hay que agregar otro factor más para entender el agravamiento de la situación en esta región: la fluida conexión con España, uno de los países del mundo más atacados por el COVID 19. Días atrás fueron muy difundidas imágenes de un avión procedente de este país que tenía como objetivo recoger connacionales para llevarlos de vuelta a su patria, lo cual no fue posible ya que Viteri montó un operativo para impedir que la nave aterrice, lo cual generó indignación ya que la misma no llevaba personas, sino que iba a llevárselas. Para entender la dimensión de esta relación, se calcula que aproximadamente el 25% de los ecuatorianos residentes en España provienen de Guayas. El flujo de personas entre ambos territorios en estos meses explica en parte el alto número de contagios.

Por otro lado, hay que destacar Ecuador pudo detectar a la paciente cero: trata de una mujer que había viajado a la nación ibérica. Luego de su llegada, mantuvo una activa vida social y contagió a otras personas que incluso murieron. Se calcula que tuvo contacto con alrededor de 200 personas.

Podemos ver que hay una gran variedad de factores que explican el estado crítico de este pequeño país: se destacan la falta de acatamiento de las medidas gubernamentales (incluso se ha detectado la circulación de personas infectadas en las ciudades de Quito y Guayaquil), la crisis en el ministerio de salud, la falta de planificación y de gestión de emergencias del Gobierno Nacional, algo que incluso destaca la alcaldesa de Guayaquil, la conexión con España y los comportamientos irresponsables del sector privado. Lo cierto es que los números son cada vez peores y no hay una perspectiva de mejora en el corto plazo.

Si bien se ha comenzado a recibir ayuda internacional, incluida la de organismos multilaterales de crédito, la situación todavía es crítica, sobre todo en los servicios básicos que no cuentan con las condiciones mínimas para enfrentar semejante desafío. Por lo pronto, el gobierno está llamando de todas las formas posibles a la población para que acate las medidas tomadas, pero aún no logró  que las personas se queden en sus casas. El agravante es la ya mencionada anteriormente circulación de personas contagiadas en las principales urbes, lo cual representa un riesgo aún mayor. Habrá que esperar a ver cómo las autoridades logran enfrentar todos estos desafíos. El tiempo corre, los contagios aumentan y las acciones gubernamentales no parecen contribuir eficientemente a frenar la pandemia. Si no hay políticas fuertes, Ecuador continuará con el triste récord de mayor cantidad de casos en términos per cápita.

Nota del Observatorio Internacional de la Fundación Igualar, para Pensar Futuro.

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