Guillermo, 47 años, docente de secundaria

El 13 de marzo fue el último día que vi a algunos de mis alumnos. A otros no los llegué a conocer personalmente. Dos días después el gobierno nacional determinó suspender las clases por 14 días desde el lunes 16 y hoy indefinidamente.
Desde ese momento hemos estado tratando de vincularnos de distintos modos con nuestros estudiantes. No siempre lo hemos conseguido.
–             Profe, no tuve crédito, por eso no hice nada todavía, pero ahora me pongo las pilas
–             Profe, como hago para mandarle las actividades?
–             Profe, le llego el trabajo 1?
–             Profe corrigió mi tarea?
¿Cómo transmitir calma cuando no la tenemos?.
Cada docente está buscando un camino que sea factible para sí y para sus alumnos con la tecnología que tiene al alcance y con los recursos que va conociendo a medida que busca avanzar dándose cuenta que necesita otras herramientas.
¿¿Quién estaba preparado para esto??
Obviamente hay que ocuparse de qué saber priorizo, bajo qué paradigma y cómo acompaño a ese alumno, ¿cuenta con el o los dispositivos necesarios para trabajar virtualmente?, ¿y la conectividad?

¿Había experiencias masivas de educación virtual? ¿y de una pandemia?
¿Cómo viven sus días nuestros alumnos y alumnas de las escuelas de barrios populares?
Un día les escribí: “Lo que más extraño de poder salir es los partidos de los martes, con mis amigos, y la cancha, ir a ver a Newell’s… y a ustedes obvio

¿Y vos, que es lo que más extrañas?»
Hablaron de sus amigos, novios, deportes, bailes, de la escuela, de sus profes… Muchos no contestaron nunca hasta ahora.
Hoy pasé por una de mis escuelas, la de las Madres. Iba a llevarle algunas cosas que había comprado para mis viejos, no me quedaba de paso, pero igual decidí desviar un poco y pasar por allí. Algunas veces me ha pasado un domingo o en enero que, yendo para la casa de mis viejos, por circunvalación, instintivamente bajo en Godoy y me mando para la escuela, pero hoy no, hoy lo pensé de antemano, extrañaba. Al ir acercándome el impacto fue muy grande… La manzana estaba rodeada por una gigantesca cola de gente con barbijos retirando los cuadernillos de “seguimos educando” y, fundamentalmente, los bolsones alimentarios.
La cuarentena no es la misma para todos y todas. Vaya si lo saben esos que hoy estaban haciendo cola en las escuelas de Rosario. También lo saben los docentes y asistentes escolares que estaban allí poniendo el cuerpo y porque no los que en sus casas buscan alternativas para intentar llegar a cada uno de sus estudiantes.
No imagino el mundo que se viene, pero ojalá sea más justo.

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