Felisa, 70 años, docente jubilada

¿Cómo un ignoto agente microscópico cambió el mundo?

Vivo sola, soy viuda tengo 70 años y dificultades motrices. Mi rutina y monotonía se vieron alteradas con esta cuarentena.

Cambiaron mis horarios, hábitos, manera de obtener alimentos, formas de comunicación con familiares y amigos; todo lejos, por internet, sin contacto humano para compartir charlas, mates y cafés. Realmente es una extraña sensación de soledad.

Con el paso de los días comencé a tejer, pintar, a arreglar ropa para ocupar el tiempo y no ahogarme con las noticias. En el edificio somos varias personas mayores solas, un día apareció un cartel en el ascensor diciendo: Somos Ana y Luis vivimos en tal piso dejamos nuestro número de celu para que si necesitan hacer compras u otros trámites nos avisen y los ayudamos… Excelente!!!

Poco a poco fui descubriendo solidaridad en gente con las que apenas nos saludábamos, un joven muy tímido es quien me tocó el timbre, se ofreció y me hace mandados. Tengo una vecina que vive con su pequeña hija y  la deja en el palier donde hablamos de sus muñecas y juguetes cuando su mamá sale de compras.

Se creó un grupo de Whatsapp y nos comunicamos por novedades que nos afecten y pidiendo u ofreciendo favores. Algunos de ellos, de los que salen a trabajar necesitaban barbijos y no se conseguían. Pensando en ser útil, usé dos sábanas buenas y me puse a fabricarlos…los primeros eran cerrados pero conseguí hacerlos con un lado abierto para poner servilleta u otro elemento, son de algodón y se lavan fácilmente con agua y jabón. Avisé al grupo y los regalé con gran éxito…llegué hasta 76… los llevaron mis vecinos para ellos y sus familias; otras amigas mandaron a buscarlos por taxis…también a cada chofer les di uno. Este hecho es un granito de arena en todo este caos, pero me dio placer poder sumar y no ser sólo dependiente.

Mientras transcurre esta cuarentena voy descubriendo cosas que miraba sin ver. También pienso buscando una explicación.

Creo que habíamos llegado a romper muchos límites, de seguridad, respeto, dignidad, violencia… el tango Cambalache parece haber sido escrito hoy. Era el sálvese quien pueda o el todo vale….el planeta dijo basta…últimamente hubo muchos fenómenos naturales que nos azotaron.

Los avances tecnológicos y científicos no fueron destinados siempre para hacer bien, la avaricia humana pudo más. Hay empresarios inescrupulosos avalados por políticos de su calaña que hacen su negocio y toman a todos los animales como conejitos de Indias, incluido el hombre. Comemos frutas y verduras fuera de temporada(semillas transgénicas) fumigan sin tener en cuenta el daño al que aspira o come esos productos, se talan bosques modificando suelos, se desechan materiales de explotación minera, donde usan cianuro entre otros, contaminando las aguas y matando peces… Los gobernantes mientras tanto son cómplices, no se enteran o permiten estas atrocidades, hablo a nivel mundial, la tierra está enojada pero el hombre sigue… la industria farmacéutica ¿tendrá ya la solución a este virus? espero que el egoísmo no sea tan cruel como para especular con la vida.

El trabajo de los profesionales de la salud es impecable, pero los efectos del virus nos alcanzan y también afectan a la economía; las necesidades de los que no pueden asistir a sus trabajos aumenta, es una rueda que no para de girar y siempre hay gente en el lado de abajo. En mi Argentina el presidente fue rápido y firme en su decisión por preservar la vida. Se armaron nuevos planes y organizaron bolsones, se asistió a personas con necesidades pero, como siempre está satanás hecho hombre y se desviaron donaciones para beneficio propio y se intentó lucrar con compras de alimentos, no todos los que cobraron son necesitados…en fin ¿Por qué digo se intentó lucrar?, porque ahora se publica todo y la estafa fue vista por todos, la cabeza es el presidente pero, A.F tiene mano firme, ojos y oídos atentos y actuó, llegó la hora de la justicia.

 Mientras tanto, si algo ocurrió en esta pandemia es que la grieta se convirtió en puentes, desde todos lados, militantes jóvenes, empresarios solidarios( los espacios de atención de infectados, en Rosario, han sido equipados, 90%, con donaciones), y nuestras fuerzas de seguridad, en los hermanos veteranos de Malvinas, aplaudamos a estas organizaciones que nunca se ausentaron para ayudar en ésta y otras tragedias, devolvamos nuestra confianza y agradecimiento a los soldados, gendarmes, policías federal y provincial, bomberos, defensa civil… olvidemos el odio, no la historia, quienes están hoy en pie nada tienen que ver con los genocidios del pasado.
Continuemos apoyando a los productores y empresarios que no se aprovecharon del momento, repudiemos a los grandes que estrujaron nuestros bolsillos. Reconozcamos a los pequeños comerciantes que no recargaron sus precios e hicieron envíos domiciliarios sin cargo, démosle un voto de confianza para que se pongan de pie.

La bolsa, los bonos, el dólar…????. tratemos de protegernos con una coraza de vida, seguridad, amor y una nueva visión de la sociedad ignorada. Seamos solidarios, y que Dios proteja a nuestro presidente para que siga atento y no permita a nadie, salir impune de una estafa al pueblo.

En lo personal, reconozco la gravedad de lo que pasa, siento temor, incertidumbre y soledad. Espero y deseo una salida a un mundo distinto, más generoso, con mayor conciencia, trabajo, esperanzas, con menos prisa que nos impidió saber, conocer… creo que mi pensamiento es común a la mayoría y si somos muchos, eso vale. Tomemos esta experiencia del virus y la cuarentena como un inesperado y duro aprendizaje que nos enseñó a ver.

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