Transformar el Habitat. Rosario

Nota fundacional del grupo “Hábitat plan igualar”

Fundación igualar -creado el 19-11-2019.

Urbanizaciones integrales en barrios excluidos.

Rosario, contrariamente a las declaraciones de quienes destacan sus grandes bondades, es, en su territorio, una ciudad altamente polarizada y fragmentada social y espacialmente.

De lo que podemos llamar la ciudad formal, se incluye el casco central, el centro y macrocentro, también sectores consolidados históricamente con viviendas unifamiliares y vivienda en altura, barrios históricos de vivienda individual (ejemplos: Fisherton, Alberdi), etc., y en los últimos años  han surgido áreas nuevas con viviendas y oficinas de alta gama, desarrollos inmobiliarios privados, con terrenos fiscales cedidos por el Estado para tal fin.

En el otro polo, encontramos centenares de barrios excluidos de la ciudad, relevados por el Municipio de Rosario, Asociaciones civiles, RENABAP – Registro Nacional de Barrios Populares, etc.

Esos barrios no figuran en el mapa de Rosario (Infomapa), se los observa como vacíos urbanos.

Son los barrios donde no existen los servicios urbanos básicos, agua potable de red, desagües cloacales, gas natural, energía eléctrica.

No poseen apertura de calles, no puede ingresar una ambulancia, ni el servicio de bomberos, ni el transporte público y privado, debido a la gran congestión de viviendas precarias.

No existen datos ciertos sobre la distribución de guarderías y jardines de infancia, escuelas, Centros de salud, etc., en esos barrios, de manera que se asegure la proximidad y distribución racional, para que sus habitantes puedan acceder en cercanía a esos establecimientos.

Por otra parte, estamos sacrificando el futuro de la población de Rosario.

En los Barrios populares, los niños beben agua contaminada, los pozos ciegos cloacales siempre son insuficientes, y se contaminan las napas freáticas, con alto nivel de degradación de la vida y la salud.

Muchos  niños crecen además, en barrios que son atravesados por trenes ferroviarios,  circulando a dos o tres metros de la vivienda precaria donde habitan.

En cuanto a trabajo y empleo, en los últimos años Rosario ha liderado los primeros puestos con los índices más altos de desocupación y desempleo del país, un indicador que también define la calidad del Habitat en una ciudad.

En los años 2016 y 2018 (12,8%), según el INDEC, Rosario era la primera ciudad en desocupación del país, acentuando su tendencia, con altos índices de desempleo, que ya se observaban en los años 2012 y 2013.

Esto ha provocado un fenómeno que agudiza el problema social en Rosario, un indicador es el crecimiento de la cantidad de personas que viven en la calle.  Existen relevamientos de cientos de habitantes en esa situación, a veces familias, y no hay Refugios o Albergues suficientes, de la misma manera que se observa la falta de contención de adultos mayores que no tienen hogar.

En lo referente al Medio ambiente, no existen Políticas firmes y permanentes de Control de Contaminación en la ciudad, del río Paraná, del agua, la tierra y el aire.

No se ejecutan Obras de Saneamiento, que ofrezcan a la población de Rosario seguridad en problemas de Salud.

No existen Plantas de tratamiento de efluentes cloacales,  que hoy se vuelcan al Rio Paraná, hay aún basurales a cielo abierto, y debieran controlarse las emanaciones gaseosas tóxicas de vehículos en el centro de la ciudad, por la congestión de tránsito y el sistema de transporte automotor.

Podríamos enumerar muchos aspectos más de lo que significa la vida y la salud en la ciudad de Rosario y muy especialmente, en esos barrios populares, excluidos de las Agendas de inversión en Obra Pública del gobierno municipal.

No existen políticas públicas serias, de gran escala, por parte del gobierno municipal de Rosario, que decidan postergar Obras No Prioritarias, de embellecimiento de la ciudad formal, y que en cambio se aboquen en profundidad al problema de los barrios en condiciones de vida crítica, ejecutando Planes de Urbanización Integral, donde los derechos humanos básicos se respetan.

Creemos que no existen Políticas de Control del Medio ambiente y  Saneamiento.

Frente a estos diagnósticos, no académicos, pero reales, es necesario que reflexionemos sobre el Hábitat en Rosario, y pensemos cómo transformarlo.

Referido a los Barrios Populares, existen ciudades en Latinoamérica, que han puesto en marcha Planes de Urbanización Integral, tratando de que esos barrios puedan incluirse e integrarse en la ciudad.

Ejemplos a ser estudiados, y considerados, por la similitud que guardan con las problemáticas de nuestras ciudades.

¿Qué significa implementar Urbanizaciones Integrales en barrios excluidos y que manifiestan niveles de vida críticos?

En principio, apertura de calles, asfaltadas, forestadas, y con alumbrado público, que se integren y se conecten a la traza vial del entorno, considerando la solución al problema que inmediatamente se genera, el desalojo de las familias, cuyas viviendas ocupan esas calles, que es necesario realojar en viviendas dignas, en lo posible en las cercanías del barrio.

 Con las calles rectificadas y las viviendas ubicadas sobre la línea municipal (sobre la vereda), recién entonces puede iniciarse el tendido de redes, de servicios urbanos básicos, con conexiones domiciliarias de agua potable, desagües cloacales, gas natural, energía eléctrica.

Luego deben distribuirse con racionalidad los equipamientos comunitarios necesarios en un barrio, Guarderías maternales, Jardines de Infantes, escuelas primarias, Centros de Salud, Áreas de deporte y recreación, etc.

Es importante, por otra parte, comenzar a asegurar el ingreso de transporte urbano de pasajeros eficiente, las 24 hs, en la totalidad del territorio urbano de la ciudad.

Junto a Planes de Vivienda que ofrezcan los gobiernos, debiéramos pensar en procesos autogestionarios de transformación del Hábitat, donde los vecinos tomen conciencia que es posible cambiar su barrio, a través de la organización comunitaria.

El rol del Estado es fundamental, como soporte de esos desarrollos de autogestión, en la cesión de terrenos a bajos costos, o en casos de indigencia extrema, gratuitamente.

El tema del Suelo es fundamental, podríamos decir que es básico en este proceso.

Es fundamental resolver la regularización dominial de los inmuebles, de los barrios a urbanizar, para desterrar el temor al desalojo que sufren permanentemente sus habitantes.

Las Cooperativas, Colectivos de trabajo, Juntas vecinales, etc., pueden organizar la nueva Urbanización, con el trabajo de los propios vecinos, que se nuclean y diagraman las tareas junto a un técnico de la construcción provisto por el Estado.

Ellos mismos realizan los relevamientos, trazan los recorridos de las redes de servicios, y se distribuyen las tareas (albañiles, electricistas, gasistas, cloaquistas, plomeros, ceramistas, pintores, etc), en forma cooperativa, con materiales aportados por el Estado, con cuotas accesibles, financiación de deudas de familias humildes, e incorporar la figura de que pagan con su trabajo en la obra colectiva y autogestionaria barrial.

En la misma línea, además de viviendas, se irán incorporando, la guardería maternal, el jardín de infantes, la escuela primaria, los dispensarios o Centros de salud, áreas deportivas, recreativas, espacios culturales, bibliotecas, etc. y también industrias, por ejemplo fábrica de ladrillos, blocs, para la misma construcción, fábrica de muebles, básicos para la vivienda, bancos de escuelas, fábrica textil, etc.

En esto me remito a la obra de urbanización integral ejecutada por Milagro Sala en Jujuy, publicada por diarios y revistas Europeas. 

Es necesario tomar conciencia de que se trata de derechos humanos básicos, establecidos por Organismos Internacionales.

La ONU plantea en su Agenda 2030, entre sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, alguno de ellos: Ciudades y Comunidades sostenibles, Reducción de las desigualdades, Trabajo decente, Agua limpia y Saneamiento, Salud y bienestar, Educación de calidad, etc.

En definitiva están planteando el Derecho a la Ciudad.

Hoy Rosario no se presenta como una ciudad Sostenible, tampoco sustentable.

No es una ciudad justa, inclusiva, con igualdad de derechos y oportunidades para todos sus habitantes, y aún no ha resuelto sus graves problemas de Control ambiental.

Es una ciudad fragmentada, muy polarizada, la desigualdad social se plasma en el espacio de la ciudad, vemos una parte de ciudad incluida, y el resto excluida, con ghettos de riqueza y ghettos de pobreza.

Estas ciudades desiguales, quebradas, sin inclusión real, generan y desembocan en sociedades enfermas, con altos niveles de inseguridad.

Es deber del Estado priorizar la inversión pública en obras, en los sectores cuya calidad de vida y Hábitat sea muy crítica, con riesgos para la vida y la salud, ejecutar soluciones en los barrios excluidos, apoyar  procesos autogestionarios de los vecinos, resolver los problemas medioambientales, de manera que Rosario posea realmente una calidad de Hábitat correspondiente a una ciudad habitable, igualitaria e integrada. Sustentable y sostenible.

Arquitecta. Urbanista.
  1. Gracias Cristina por lograr tan buena expresión y síntesis de nuestros principios fundacionales, que responden a un nuestra mirada colectiva acerca de los derechos sociales que sostienen nuestra militancia! Nos espera un enorme desafío para pensar el HÁBITAT y las necesarias transformaciones que desde la Política deben implementarse.

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