Los problemas socioeconómicos en la etapa del posconflicto

Colombia

En 2019 la sociedad colombiana despertó ante la necesidad de cambios en su estructura política, social y económica. En este sentido, Colombia es un país que presenta varias particularidades históricas frente a sus pares latinoamericanos, dado que se ha visto envuelta en un cruento conflicto interno con las FARC (la única guerrilla sobreviviente en el país tras la caída del Muro de Berlín) y no cuenta con partidos populares capaces de encauzar las demandas sociales de la población. De todos modos, en gran medida producto de la vecindad sudamericana, en un contexto de revueltas y protestas en casi todos los países del subcontinente, la sociedad civil ha comenzado a salir a la calle en pos de alcanzar un cambio.

En relación a esta situación, Colombia se caracteriza por ser una de las economías más desiguales de la región. Según la OCDE, hacen falta once generaciones para que un niño nacido en la pobreza alcance el ingreso medio. Además, en una nación con un crecimiento anual de 3.2% y con dificultad de acceso a la educación y la salud, el gasto en defensa en el presupuesto aprobado para 2020, con la guerrilla más grande ahora desarmada, supera ampliamente a los demás presupuestos.

Durante el paro nacional del 21 de noviembre, convocado por los sindicatos y con asistencia del movimiento estudiantil y ciudadanos independientes, es asesinado Dilan Cruz a manos del escuadrón antidisturbios de la policía, quien demandaba acceso a la educación superior junto a miles de jóvenes, el mismo día se graduaba de bachiller. También Rodrigo Londoño, alias Timochenko, líder de la guerrilla desmovilizada, marchó como un civil más para apoyar los reclamos de la ciudadanía.

En cuanto a la situación de los ex guerrilleros, hoy miembros del partido político que conserva las mismas siglas de cuando eran una agrupación armada, se encuentran en una encrucijada, debido a que el gobierno de Iván Duque no está garantizando el punto del acuerdo referido a la seguridad de los miembros desmovilizados. En los últimos años cientos de militantes de izquierda y líderes indígenas fueron asesinados por las fuerzas armadas, muchos de ellos como falsos positivos, nombre con el cual se denomina al involucramiento de miembros del Ejército de Colombia en el asesinato de civiles no beligerantes, haciéndolos pasar como bajas en combate, para cobrar un premio en dinero. De acuerdo con el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), solamente en el mes de agosto 229 líderes sociales fueron asesinados, es decir, si se cuentan los recientes, la cifra podría ascender a más de 300 y en poco más de un mes han sido asesinados seis aspirantes a distintos cargos en disputa para las elecciones regionales que tuvieron lugar el 27 de Octubre.

De acuerdo con el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), solamente en el mes de agosto 229 líderes sociales fueron asesinados…

A principios de este año una fracción de las FARC, liderada por Jesús Santrich se separó del acuerdo, al afirmar que este no se cumplió. Al mismo tiempo el gobierno de Estados Unidos pidió la extradición del mencionado ex guerrillero por tráfico de drogas, actividad que se supone continuó realizando luego del Acuerdo de Paz lo que justificaría acceder al pedido norteamericano, él afirma que es una excusa para enjuiciarlo. Otras acusaciones frente a la guerrilla es haber incluido narcotraficantes que nada tenían que ver con las FARC en las listas de exonerados dentro del acuerdo a cambio de dinero. 

A pesar de la dificultad en saber quién dice la verdad, es cierto que tras la asunción de Duque se han incumplido los puntos relacionados con la seguridad de los miembros del partido FARC, que han encontrado gran apoyo en la sociedad civil tras las movilizaciones. En las últimas elecciones, el Centro Democrático, el partido de centroderecha en el gobierno, fue el gran perdedor y se puede observar un viraje al centro. La rebeldía contra la administración de Iván Duque no busca su renuncia, simplemente exige un cambio de rumbo urgente.

…es cierto que tras la asunción de Duque se han incumplido los puntos relacionados con la seguridad de los miembros del partido FARC, que han encontrado gran apoyo en la sociedad civil tras las movilizaciones.

En cuanto a sus relaciones con los vecinos, Colombia tiene una clara tensión con Venezuela, ya que el país andino estuvo siempre alineado con Estados Unidos y Maduro es su enemigo en la región. En la embajada de Washington, ante un grupo de periodistas, el ex presidente Santos expresó que «se subestimó la capacidad de (el presidente venezolano Nicolás) Maduro de quedarse; se subestimó la capacidad de Maduro de proteger solo su entorno, que es Caracas, y con el resto de país que pase lo que sea». Por otra parte, Duque dejó al país mal parado, luego de que se abstuviera de votar en la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) contra el bloqueo económico que la Casa Blanca le impone a Cuba desde hace más de 50 años.

Si bien la victoria en Bogotá de la alcaldesa Claudia López, mujer, homosexual, hija de una maestra y de familia humilde parece significar un cambio hacia una apertura mental de la sociedad, no hay que olvidar que la capital vive un clima político diferente al resto. En el plebiscito por el acuerdo de paz en 2016, el «SI» solo triunfo en una locación urbana, Bogotá y en el campo. En el resto de ciudades, donde se encontraban los desplazados por el conflicto, que ya no se sentían afectados, ganó el «NO».

A esto hay que agregar, que a pesar de las protestas, la polémica reforma tributaria presentada por el Ejecutivo fue finalmente aprobada por el Congreso de la República. La denominada Ley de Crecimiento, con la que Duque pretende recaudar 4.071 millones de dólares, prevé, entre otros aspectos, la devolución del 100 por ciento del Impuesto al Valor Agregado (IVA) «a las familias más vulnerables». Lo que más peso tiene son las exenciones tributarias a organizaciones empresariales. Un grupo de 70 académicos y expertos en materia económica enviaron una carta ante el Congreso de la República, donde recomendaron no discutir la reforma tributaria, debido a que le otorga varios billones de pesos en beneficios tributarios a las grandes empresas.

Analizando la situación descrita, se puede concluir que en un país donde los gobernantes del siglo XXI son los hijos de los gobernantes del siglo XX, y donde el crecimiento económico no se distribuye ni genera movilidad social, las protestas ciudadanas son la expresión necesaria en una Colombia de paz.

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