Las ciudades sostenibles

El habitat en Rosario

Pensar en ciudades sostenibles es pensar en ciudades cuya Gestión de gobierno, con una fuerte decisión política, implemente un Plan de Desarrollo Urbano, basado en principios básicos, líneas directrices, con acciones inmediatas y constante retroalimentación de relevamientos, que tiendan a construir una ciudad integrada, igualitaria, de inclusión real, con un hábitat digno para todos sus habitantes.

Es entender el desarrollo urbano en tres aspectos fundamentales:

Desarrollo económico, fundamental para generar empleo y trabajo.
Equidad social, en función de que todos los habitantes tengan una vida digna.
Sustentabilidad ambiental, como consigna de protección del medio-ambiente.

La ICCAR (Coalición Internacional de Ciudades inclusivas y sostenibles) de la UNESCO, adopta la AGENDA 2030 de la ONU, estableciendo 17 objetivos de desarrollo sostenible, de los cuales, seleccionando los más específicos referidos al Habitat, definen:

*Ciudades y comunidades sostenibles
* Hambre cero
*Fin de la pobreza
*Trabajo decente y crecimiento económico
*Reducción de las desigualdades
*Agua limpia y Saneamiento
*Salud y bienestar
*Educación de calidad
*etc.

Rosario es una ciudad que hoy presenta profundas desigualdades.

LA ESTRUCTURA URBANA ES EL REFLEJO EN EL ESPACIO, DE LA SITUACIÓN SOCIAL.

Siempre existieron áreas de mejor calidad urbana que otras, pero en los últimos años se presenta un mayor crecimiento de barrios populares, en los cuales se registran condiciones de vida en estado crítico, y además aparecen fenómenos nuevos, inéditos, que son la ghettización, ghettos de ricos y ghettos de pobres, y la gentrificación (del inglés gentry: alta burguesía), proceso en el cual un sector social de mayores ingresos desplaza a otro sector social que está asentado en un sector urbano de la ciudad.

Por lo tanto Rosario se transforma en una ciudad de fuerte polarización física y social, fragmentada, con áreas urbanas con servicios y viviendas de alta gama, y en el otro extremo barrios en una progresiva pauperización,
que en la medida en que no se dirigen inversiones hacia dichos barrios, se profundiza la desigualdad y la no inclusión.

Por otra parte, la ciudad registra los más altos índices de desempleo en el país, y al no reactivarse durante años, un modelo productivo, de generación de empleo y trabajo, se agudiza la pobreza, y la calidad de vida se agrava, en un deterioro progresivo, en muchos sectores urbanos de la ciudad.

Según datos del RENABAP (Registro Nacional de Barrios Populares), realizado por organizaciones sociales en los años 2017 y 2018, en Rosario existen 112 barrios populares, con aproximadamente 35.000 familias.
Según el S.P.V y H (Servicio Público de la Vivienda y Habitat, Municipalidad de Rosario), en el año 2013 ya en Rosario habitaban 180.000 personas en asentamientos irregulares.

Con lo cual podría afirmarse que alrededor del 20% de la población de Rosario vive en asentamientos humanos precarios, sin viviendas dignas y sin servicios urbanos básicos.

Relevamientos del RENABAP, también indican que en los barrios populares, el 96% de sus habitantes no cuentan con agua potable de red, el 81% no posee una conexión regular a la energía eléctrica, el 99% no cuenta con red cloacal, y el 99% carece de red de gas natural.

Las viviendas son precarias, con hacinamiento, en zonas anegadizas e inundables, y no existen calles que permitan el acceso de ambulancias, transporte público de pasajeros, policía, bomberos, etc

La ocupación irregular de tierras (fiscales y privadas) en muchos casos, genera el temor permanente de posibles desalojos.

En cuanto al crecimiento de los barrios populares, es un mito la afirmación que en Rosario la pobreza crece por las migraciones externas. Especialistas en el tema registran según Censos Nacionales de Población que en Rosario los extranjeros representan alrededor del 2% de la población total de la ciudad.

La degradación social crea una migración intra-ciudad, con el desplazamiento de sectores sociales bajos, que caen en la extrema pobreza, con el consecuente resultado de crecimiento de barrios populares.
En Rosario hace décadas que no se implementan PLANES DE VIVIENDA SOCIAL, DE ESCALA. Tampoco se impulsan Cooperativas de vecinos que podrían derivar en sistemas de auto-construcción, organizados y acompañados por el Estado.

En la Provincia de Santa Fe, la Gobernación del Ing J. Obeid construyó más de 20.000 viviendas, distribuidas en numerosas localidades, entre los años 1995 y 1999.

A Rosario se destinaron alrededor de 7800 viviendas.

El gobierno nacional del Dr Nestor Kirchner, a través del Plan Federal I (año 2004) y Plan Federal II (año 2007), destinaba a Rosario 4500 viviendas. El Gobierno Provincial (Gestión Obeid) adquirió las tierras para tal fin, la denominada Zona Cero, de 150 hectareas. El Municipio de Rosario rechazó la construcción de esas viviendas, alegando razones urbanísticas insustanciales. Años más tarde, en el 2009, se acepta construir 1400 viendas, que hoy se encuentran terminadas.

Por otra parte, en los barrios degradados, no existen en Rosario PLANES DE URBANIZACIÓN INTEGRALES, sólo se observa apertura de algunas calles, con erradicación de las viviendas precarias que ocupan la traza.

En referencia a este tema, podemos citar, lo realizado en diversas ciudades latinoamericanas, que han significado una real transformación del hábitat en los barrios populares.

Se trata de Planes donde se incluye, además de apertura de calles, la construcción de viviendas sociales, equipamiento comunitario de salud, educación, recreación, cultura, y sobre todo servicios básicos urbanos: redes de agua potable, energía eléctrica, desagües cloacales y gas natural, asfaltado de calles, etc.

Medellin (Colombia) con los PIU – Planes Integrales de Urbanización, Río de Janeiro (Brasil), con el Programa Favela-Barrio, mejorando el habitat entre 1998 y 2008, en 168 “favelas” Caracas y otras ciudades de Venezuela, con la organización de equipos barriales en las “barriadas”, desde las MTA (Mesas Técnicas del Agua), continuando con los Consejos Comunales, los Comités de Tierra urbana, la Gran Misión Vivienda, logran avanzar junto al gobierno que aporta técnicos y materiales, en la urbanización real de esos sectores precarios.

Ecuador con el “Plan Nacional del Buen Vivir 2013-2017. Uno de los primeros países en incorporar en su Constitución del año 2008, la Soberanía alimentaria.

En Argentina, nuestro mejor ejemplo es la Urbanización Integral de la Tupac Amaru, en Jujuy, con las obras coordinadas por Milagro Sala, publicada en revistas y diarios en Europa (la afamada revista “Domus”, el periódico británico “The Guardian”, etc). No sólo se construyeron más de 6000 viviendas, sino que fueron acompañadas con escuelas, centros de salud, algunos de alta complejidad, servicios de ambulancias, recreación, espacios deportivos, y también fábricas (de bloques para la construcción, de muebles, industria textil, etc.).

En cuanto a OBRA PÚBLICA, gestionada por el gobierno municipal actual en Rosario, se observa que tiende a dirigir inversiones al centro de la ciudad, y a sectores urbanos cualificados.

Se invierte en el embellecimiento del área central, plazas céntricas, el Acuario “Rio Paraná”, el Museo del Deporte en tierras del ex Batallón 121, reciclado de galpones ex portuarios para actividades recreativas y culturales, renovación del Paseo del Siglo, el reemplazo de la Avda. Carrasco, hacia la ciudad de Granadero Baigorria, obra en la cual se levanta el asfaltado en buen estado de la calzada existente, para reemplazarlo por hormigón, cambio de materiales en veredas de plazas, sobre todo en el área céntrica y en la zona norte (Barrio Alberdi), etc.

Creemos que si apuntamos hacia una ciudad integrada, equilibrada, más justa, debieran postergarse Obras no prioritarias, y atender situaciones de barrios en estado crítico, de extrema pobreza, obras que resuelvan el riesgo de inundaciones, creando certezas sobre la eliminación de ese riesgo, obras de servicios básicos urbanos en toda la ciudad, plantas de tratamiento de residuos cloacales y basurales a cielo abierto, asfaltado de calles en barrios periféricos, etc.

En referencia a cobertura de EQUIPAMIENTOS COMUNITARIOS, dirigida a sectores de bajos recursos o indigentes, se detectan servicios insuficientes y carencia de infraestructuras de prestación de dichos servicios.

A modo de algunos ejemplos:

En Salud la atención médica en hospitales y Centros de Salud de atención primaria, no se cubre la demanda, por otra parte, faltan camas de internación (Rosario muy por debajo de Córdoba y C.A.B.A.).

En Educación existen escuelas en estado crítico. La obligatoriedad del ingreso escolar a los cuatro años, no puede cumplirse por falta de cupos, cargos, bancos, etc.

La atención de la Indigencia indica que en Rosario existen centenares de personas que viven en la calle, incluyendo familias, aun en épocas invernales de bajas temperaturas, y el gobierno municipal sólo ofrece un Refugio con el limitado acceso de 40 hombres.

No existe tampoco cobertura de Instituciones Geriátricas, para albergar adultos mayores, que no poseen familia ni recursos económicos.

Otro aspecto importante en la gestión de una ciudad, si se tiende a un habitat sostenible, a una ciudad racional, equilibrada, que protege sus recursos, es detener el proceso de PRIVATIZACION DE LA CIUDAD, a través de la preservación de los bienes fiscales estratégicos, para usos comunitarios, actuales y los que requieran generaciones futuras.

Ejemplos de ello son las tierras de propiedad estatal, municipal, provincial o nacional, las trazas ferroviarias, inmuebles fiscales, muchos de ellos en desuso, que a través de Convenios Público-privados, se han entregado tierras fiscales en fideicomiso, a inversores privados, para desarrollos inmobiliarios.

Así se transformaron las tierras ex ferroviarias y portuarias, que después del traslado del Puerto hacía el sur de la ciudad, surge el Proyecto de Puerto Norte. De la misma manera se privatizaron parte de las 30 hectáreas de tierras provinciales del ex Batallón 121, etc.

El Puerto de Rosario lo operan empresas privadas.

No existe una clara definición de preservación de trazas y bienes ferroviarios, para desarrollos futuros del transporte por ferrocarril, con llegada al centro de la ciudad, la Estación Rosario Central.

Frente a esta breve síntesis de carencias en el desarrollo urbano de Rosario, es necesario reflexionar sobre las POTENCIALIDADES con que cuenta la ciudad, como cabecera de una Región metropolitana, con importantes recursos a ser desarrollados, consolidando un hábitat igualitario y de justicia social.

Son algunos ejemplos:

UN PUERTO DE AGUAS PROFUNDAS.
El Puerto Rosario hoy funciona como un puerto privatizado, concesionado a empresas privadas.

En el mundo existen Ciudades-Puerto, donde la ciudad convive con las actividades portuarias, en armonía, y con réditos económicos que recauda el Estado. Ejemplos de ciudades-puerto son: Shangai (China), Hong Kong (China), Rotterdam (Holanda), Barcelona (España), Valencia (España), Hamburgo (Alemania), etc.

El Puerto de Montevideo (Uruguay) tiene casi la misma superficie, y el mismo frente costero que el Puerto Rosario, y emplea alrededor de 20.000 personas.

EL RIO PARANÁ.
Con un potencial de desarrollar industria pesquera, con valor agregado, que podría significar aumento de trabajo y empleo.

Por otra parte, en un Sistema Integrado de Transporte intermodal, podría significar una vía rápida y sustentable de transporte de pasajeros y pequeñas cargas, sobre el Cordón norte-sur de la Región Metropolitana, avanzando progresivamente, en etapas, desde Villa Constitución hacia el norte, seleccionando tipo de embarcaciones, paradas, que empalmen con el transporte automotor de pasajeros, tratando de fijar costos de pasaje accesibles a toda la población.

UN AEROPUERTO INTERNACIONAL.
Hoy dirigido en mayor medida a transporte aéreo de pasajeros, pero con la potencialidad de anexar instalaciones de un Aeropuerto de exportación e importación, sobre todo de productos perecederos y todo tipo de cargas que requieran tiempos cortos de transporte.

TRAZAS FERROVIARIAS EXISTENTES.
Son vías de comunicación de Rosario, que como ciudad central de su Región Metropolitana, pueda integrarse a la Provincia, y a nivel nacional e internacional, con un sistema de transporte seguro, ecológico, y con costos más accesibles.

Es necesario impulsar en principio la comunicación del centro de Rosario (Estación Rosario Central), con ciudades metropolitanas, como Cañada de Gomez, Casilda, etc, cuyo buen estado de vías permiten una puesta en marcha inmediata.

En cuanto a poder sustentar desarrollo productivo, en el Distrito Rosario existen hoy TIERRAS DESTINADAS AL USO INDUSTRIAL, con el problema de inaccesibilidad a ese suelo por parte de pymes y pequeñas empresas de servicios, depósitos, etc.

Los lotes son de grandes dimensiones y a un costo alto del suelo.

Es necesario subdividir los Parques Industriales en parcelas de menor superficie y a costos accesibles.

En cuanto al déficit en EQUIPAMIENTOS COMUNITARIOS que ya mencionamos, Rosario cuenta con innumerables INMUEBLES DE PROPIEDAD FISCAL, ya sean municipales, provinciales o nacionales, vacíos, ociosos, que podrían ocuparse para ALBERGUES Y REFUGIOS para centenares de personas que hoy viven en la calle (agregar Refugios, ya que el Municipio sólo ofrece uno), GUARDERIAS, JARDINES DE INFANCIA, ESCUELAS, CENTROS DE SALUD, INSTITUCIONES GERIATRICAS, RESIDENCIAS ESTUDIANTILES, como así también destinarlos a ESPACIOS CUBIERTOS que permitan un desarrollo sostenido de la ECONOMIA POPULAR.

En Rosario ya existen desarrollos de la ECONOMIA POPULAR, Cooperativas, emprendimientos de Autogestión, etc.

Es importante que el gobierno municipal preste su apoyo, en la logística de la producción y la comercialización, préstamos y créditos a bajas tasas, asesoramiento técnico, y todo lo necesario para un desenvolvimiento eficaz.

En síntesis, si hablamos de Ciudades sostenibles, de Habitat digno, cabe preguntarse:

Qué ciudad queremos?

Y debemos responder: una ciudad integrada, segura, sin barrios en condiciones críticas de vida, de inclusión real, de justicia social, con apoyo a la producción local, a la economía popular, con generación de empleo y trabajo, con acceso de todos sus habitantes a los servicios urbanos, que puedan ser ciudadanos, y no vecinos excluidos y olvidados, viviendo en barrios con riesgos para la salud y la vida humana.

Sólo tenderemos a ello, con un Estado presente, con fuerte decisión política de impulsar una Gestión de gobierno capaz de generar un desarrollo económico-social que abarque a todos los sectores sociales, como así también organizando la acción de los vecinos, para acompañarlos en el mejoramiento de su propio barrio. Como consecuencia de ello, esos habitantes pueden tomar conciencia que siempre deben defender y reclamar el derecho humano a un hábitat digno.

 

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