Estado Penal o Estado Social

Que es el Paradigma de la Seguridad en la relación Estado- Sociedad?
ESTAR SEGURO: PODER EJERCER NUESTROS DERECHOS. HACER USO PLENO DE NUESTROS DERECHOS, DE TODOS QUIENES HABITAN LA CIUDAD.
El Estado como tal, debe cumplir una función “SOCIAL”, podemos decir que se refiere a un estado reductor de la incertidumbre; un Estado de Bienestar, un Estado donde la Seguridad social tiende a reducir el temor al mañana, a la incertidumbre de lo que vendrá.
Los modelos económicos actuales, son exactamente lo contrario; se basan en un estado de incertidumbre, un modelo de “inseguridad social”; donde la relación es estrictamente “capital/trabajo”.
Este paradigma tiende a neutralizar y normalizar el orden social construido por las fuerzas sociales dominantes.
Se caracteriza por:
1- Reducción de la presencia estatal y mercantilización de las relaciones sociales, antes
era de solidaridad.
2- Privatizaciones
3- Precarización laboral
4- Empobrecimiento del trabajador, reducción del nivel salarial y poder adquisitivo
5- Exclusión social
6- Empobrecimiento
En estos modelos, el estado ya no es el creador del control social, sino quien debe ejecutar el control social.
Estas políticas impactan directamente en las familias, en las políticas sociales, y en la psicología social.
Este modelo trae aparejado necesariamente un empobrecimiento social, y una movilidad social descendente.
En este contexto, trazado horizontalmente, tenemos a las estructuras delictuales y corruptas, muchas veces controladas o alimentadas por el mismo Estado.
Entonces imaginemos una sociedad, empobrecida, sin seguridad social, sin expectativas….donde el mejor marketing del delito es “la corrupción”.
América Latina, en general se ha convertido en un escenario de violencia.
Se ha incrementado el uso de drogas marihuana, cocaína, medicamentos y sintéticos); provocando una disputa en el orden callejero, guerra de territorios, aumentando los homicidios; esto conlleva al aumento del tráfico de armas ilegales, y otras estructuras delictuales que son satélites del narcotráfico.

Todo esto conlleva a un aumento en los delitos, principalmente urbanos, aumento en los índices de homicidios.
En la mayoría de los países, esta problemática ha sido abordada desde la justicia criminal:
cambios en la policía, dotación, infraestructura, disminución de la edad de imputabilidad, reformas policiales, reformas en los códigos, etc. – etc. Hoy en Santa Fe en el debate de la adhesión al art. 34 de la Ley de 23737. (NARCOMENUDEO)
Ahora bien, poco se habla de “prevención del delito” y de políticas públicas tendientes a ello.
Sin embargo está instalado, no solo los conceptos del aumento de la criminalidad sino de los niveles de violencia y corrupción.
El escenario no es el mejor:

  • Tenemos una criminalidad objetiva ( delitos ocurridos y denunciados) y una
    criminalidad subjetiva (sensación de inseguridad)
  • La población se siente indefensa frente a la magnitud del problema, el sistema judicial
    es percibido lento y ineficiente.
  • “puerta giratoria”
  • Policía corrupta e ineficiente.
  • Estado corrupto o co-participe de los sistemas criminales actuales.

No podemos dejar de mencionar las condiciones de trabajo de la policía, sin seguridad social, sueldos bajos, recarga de horas laborales, falta de equipamiento….
El monopolio de la fuerza ya no está en el Estado (a través de la policía); sino que se encuentra en poder de la criminalidad.
Partimos de la base que reprimir el delito significa intervenir una vez que se ha producido; es decir que el hecho delictual ya ha sido consumado.
Por lo que si hablamos de prevenir; estaríamos situándonos en el “antes”; antes que el delito se produzca. Para que esto sea posible debemos situarnos en políticas criminales que antecedan a que el delito se produzca, eso significa la conjugación de dispositivos institucionales, tecnologías de poder, técnicas de intervención. Todo esto habla de RECURSOS.
Qué relación existe entre este paradigma-prevención del delito-y la seguridad urbana. Para entender objeto, debemos hacer referencia a un “problema objetivo”, que es ser posible victima; y “un problema subjetivo” que es la sensación personal y colectiva de temor de ser víctima de algún delito.
Por lo que podemos inferir que la “SEGURIDAD CIUDADANA”, seria disminuir el riesgo de ser victimizado y disminuir la sensación personal/colectiva del temor frente al delito.
Estamos entonces frente a un problema objetivo, y uno subjetivo.
El diseño de políticas públicas de prevención y control de la criminalidad son esenciales en estos procesos de cambio, que hoy la ciudadanía está reclamando.

La policía por sí misma no puede enfrentar esta problemática; las políticas públicas en el orden del control de la criminalidad debe ser integradoras.
Y cuando hablamos de integración, suponemos PREVENCION Y CONTROL.
Es necesario que el sistema judicial y la policía, acompañados por otras Instituciones; asuman un rol de prevención. En ese rol activo de prevención también está el rol del ciudadano.
Prevenir; significa evitar que ocurra un delito, como también promocionar e implementar estrategias que involucran a diversos actores. (ONU)
En este marco debemos considerar:
– El desarrollo de mecanismos que evitan la aparición de acciones delictivas
– Impacto sobre la inseguridad objetiva y subjetiva
– Focalizar sobre dónde, que y quienes.
– Promover la solidaridad, lazos sociales.
Estamos inmersos en un problema donde el sistema penal, como se entiende hoy ha fracasado. El ESTADO PUNITIVO no ha logrado disminuir los índices de violencia.
Hoy, y probadamente esta, la criminalidad es organizada; y nuestro sistema penal actúa bajo la “tipificación del delito”; siendo que la organización criminal es más compleja.
Es necesario que las políticas de seguridad y de prevención de delitos tengan limites difusos, deben estar acompañados de políticas sociales.
Ya no estamos frente a paradigmas de “tipicar” o puntualizar; hoy es una sincronización de políticas públicas de prevención, control y social de lograr disminuir los índices delictuales.
Debemos lograr instrumentos y mecanismos de detección de casos de pre-delincuencia (es el caso de adictos que comienzan a delinquir en sus propios hogares); no solo a través de la “voluntad política de actuar”, sino a través de una interrelación de la comunidad con la policía y viceversa.
La ruptura de los lazos sociales, producto de la marginalidad y empobrecimiento de la sociedad es motivo de aumento de la criminalidad.
Si además es el estado que produce por acción u omisión las infraestructuras institucionales (clubes, iglesias, comedores), necesarias para los sectores subalternos, genera una VIOLENCIA PANDEMICA, dando lugar a las economías informales, dominadas por el comercio de drogas.
Cuando hablamos de políticas sociales de prevención de delitos, hay que ser precavidos en no caer en la “criminalización de los programas sociales”, y esto ocurre cuando los sectores vulnerables se objetivizan; cuando deber ser sujetos de lo social.
Esto significa que sean considerados como sujetos, parte de una sociedad, incluidos; y no
como objetos de “pobreza”.

El empobrecimiento de la sociedad es causa de aumento de violencia. El crimen organizado es tomado como una industria viable para salir de ese empobrecimiento.
El Estado debe brindar oportunidades de inclusión, de pertenecer.
Estamos frente a un nuevo paradigma:

  •  Políticas públicas de seguridad para un ESTADO SOCIAL O UN ESTADO PENAL?

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