A Don Rodolfo Decker

El jueves 14 de febrero, tuve la noticia que había fallecido el Dr. Rodolfo Decker, histórico dirigente peronista.  Adjetivarla de infausta, sería sobreactuar, porque mi cercanía no era tanta como para extrañarlo, ni sus 98 años admitían un reclamo al Señor por su partida. Pero había estado con él muchas veces en homenajes peronistas. Lorenzo Pepe, lo sumaba incluso a las conmemoraciones  castrenses, como la instalación del busto del Teniente General Perón en el Colegio Militar, o los honores en el monumento de Campo de Mayo, a los militares fusilados en 1956.

También en ese ámbito le gustaba dejar enseñanzas de vida, sobre todo conversando con los oficiales y suboficiales que se acercaban a saludarlo y escuchar su voz, que no por suave y gastada, dejaba de copar la atención. Su frase más repetida, me recordaba Roberto Di Sandro, era: «La doctrina peronista es la que iguala y dignifica a todos, sin distinción de colores políticos».

Había muerto una figura fundacional del peronismo y vigente en los ámbitos culturales del movimiento, alguien que emocionaba al hablar y provocaba ese sentimiento de orgullosa   pertenencia al grupo universal de los perseverantes luchadores por la justicia social y la solidaridad.

Cómo ignorarlo, cómo dejar pasar inadvertida su partida. Yo no conocía a ningún familiar para poder rendirle mi admiración. Elevé una oración por su alma y encontré en Don Lorenzo la persona justa para transmitirle mi congoja. Estuvimos hablando por teléfono, largo tiempo. Él sí, sentía el dolor ´por la muerte de su “queridísimo amigo y compañero”.  Me contó, que con su humildad característica, don Rodolfo había pedido a su hija que no lo velaran en el Salón de Pasos Perdidos del Congreso Nacional. Un pequeño grupo de amigos y allegados, lo despidió en su casa de Villa Urquiza

Repasamos junto a Lorenzo, su historia desde que fuera Secretario del Coronel Mercante cuando reemplazó a Perón en la Secretaría de Trabajo, luego la redacción de la personería jurídica del partido Laborista y la dirección del diario del mismo nombre. Su dedicación a la elaboración del Plan Quinquenal y la confianza de Evita, que lo incorporó a la Fundación.

Con énfasis, el diputado Pepe, me relataba que Rodolfo había sido el primer presidente del Bloque de Diputados del Partido Laborista, con 27 años, y desde entonces “hasta el día de su muerte militó fuertemente en procura de mantener en alto las banderas de la Justicia Social, la Soberanía Política y la Independencia Económica”, como pedía el  General.

En 1955, soportó la clausura de su estudio jurídico y posterior exilio en Montevideo durante tres años, pero nunca claudicó en su lealtad al líder que admiraba. Presidía últimamente el club del 45, institución que reúne a los fundadores del Movimiento Nacional Justicialista,  dedicado a la divulgación de la doctrina peronista.

No soy yo quien tenga las mayores vivencias, anécdotas y recuerdos del Dr. Rodolfo Decker, no se siquiera si tengo el derecho a hablar sobre su vida, habiendo tantos que lo conocieron bien íntimamente, pero el sólo recordar  la calidez de sus abrazos con Don Lorenzo, donde se cruzaban sus emociones por lo que sólo ellos conocían, me impide reprimir  el impulso de  difundir que no ocurrió algo más, sencillamente: Se fue al descanso eterno, un fundador del peronismo, un cultor de la Justicia Social. Dios lo tenga en su gloria, descanse en paz Don Rodolfo Decker.

Zeen is a next generation WordPress theme. It’s powerful, beautifully designed and comes with everything you need to engage your visitors and increase conversions.